Jesús promete el Espíritu Santo

Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad.
Hechos 1:5-7 (RVR1960)

Cambiador del Mundo: Durante los cuarenta días en los que Jesús estuvo presentándose delante de Sus discípulos y de otras personas más después de la resurrección, había mucha incertidumbre e incredulidad en todos los fariseos y aun en todo tipo de judíos, pero a pesar de eso, el Señor estaba haciendo varias promesas y advertencias a todos aquellos que querían escuchar Sus palabras. Todavía no había descendido el Espíritu Santo en el Aposento Alto, porque Jesús no había subido a los cielos con Su Padre, pero si les dijo que el bautizo con el Espíritu Santo vendría dentro de no muchos días, profetizando lo que días después sucedió en Pentecostés. Ahora bien los discípulos y los cercanos a Él, le preguntaron en qué tiempo El restauraría el Reino a Israel. Y por supuesto que Jesús los reprendió y les aclaró que eso solamente el Padre lo decidiría y lo haría, pero una cosa si era segura, que los que quisieran caminar unánimes como cristianos nacidos de nuevo, serían bautizados con el Espíritu Santo de Dios, para llevar el mensaje desde Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. *Nosotros los hijos de Dios sabemos y disfrutamos del Espíritu de adopción que Dios puso en nuestro corazón, por lo que ahora nos declaramos hijos de Dios. Esta enseñanza la hizo el Apóstol Pablo a la Iglesia en Roma (Romanos 8:15-16). La importancia de este devocional, es para que hoy abras tu corazón a Dios y lo recibas como tu Señor y Salvador (Romanos 10:8-13). Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por Su amor y gracia nos permite predicar el Evangelio que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57, Mateo 28:19-20, Juan 15:12-13. Aleluya.

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