Discreción en nuestra generosidad

Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Mateo 6:2-4 (RVR1960)

Cambiador del Mundo: Nuestro Señor Jesucristo es el que nos está hablando en estos versículos y dándonos una exhortación directa de no publicar nuestra generosidad y ayuda a otras personas, porque a los fariseos que lo hacían los llamó hipócritas, que significa ser alguien con una máscara para aparentar y representar a otra persona, exagerando su voz al hablar. La hipocresía esconde sus intenciones debajo de un disfraz que oculta la verdadera personalidad y corazón de la persona que la practica por ejemplo: una falsa generosidad, o falsa humildad o falsa preocupación por el prójimo y actúan de esta manera por una necesidad de ser reconocidos y aplaudidos por el mundo, pero el corazón con hipocresía, está muy lejos de Dios. A lo largo de su ministerio aquí en la tierra, el Señor dejó infinitas enseñanzas de cómo amar, servir y derramar nuestra vida por el Evangelio, caminando la milla extra, dándole al que no te puede devolver, entregando nuestra túnica y nuestra capa y nunca rehusar a socorrer a quien necesite algo de nosotros si podemos hacerlo. *Por eso necesitamos que Cristo viva en nuestros corazones, para que también nos llene de Su Espíritu Santo y seamos aquellos que den su vida por su prójimo, porque así lo enseñó Jesús: el verdadero amor es dar nuestra vida por los amigos (Juan 15:12-13). Cristo te ama y quiere hacer esta obra en tu vida (Romanos 10:8-13). Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por Su amor y gracia cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57, Mateo 28:19-20). Aleluya. *Promesa.

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