Dios bendice la descendencia de los justos

Los de corazón perverso son abominación al Señor, pero los de camino intachable son su deleite. Ciertamente el malvado no quedará sin castigo, más la descendencia de los justos será librada. Proverbios 11:20-21 (LBLA)

Cambiador del mundo: Estos versículos son fuertes para cualquier persona que nunca ha leído la Biblia y por lo tanto ellos creen que Dios no habla así, pero hoy tenemos la oportunidad no solamente de aprender cual es la voluntad de Dios, sino también de revisar nuestra vida conforme a las Escrituras para pedirle a Dios que Él pueda hacer Su obra completa y perfecta en cada uno de nosotros. Hemos leído en varios versículos del libro de Proverbios, acerca de que Dios aborrece el corazón perverso, porque es una abominación para El, pero se deleita en aquellos cristianos nacidos de nuevo, cuyo camino es intachable porque están guiados por el Espíritu Santo de Dios que vive en ellos. También el que camina por sendas de maldad, no quedará sin castigo, más la descendencia de los hijos de Dios, que son aquellos que se han entregado a Cristo, será librada y guardada en bendición por El Señor. El Profeta Ezequiel, nos habla de la promesa que Dios le hace a todos aquellos que han decidido arrepentirse y recibir a Jesús como su Señor y Salvador, y es precisamente darles un corazón y un espíritu nuevo que pondrá dentro de ellos, pero antes quitará su corazón de piedra (Ezequiel 36:26). También promete poner dentro de los siervos de Dios Su Espíritu Santo, para que caminen en Sus estatutos y vivan con temor de Dios cuidando sus ordenanzas (Ezequiel 36:27). Por lo tanto cada uno decidirá qué es lo que quiere para su vida, la eternidad con Dios o una eternidad sin Dios, que además conlleva muerte y castigo eterno. Dios quiere que todos vengan al arrepentimiento y se salven y por eso Jesús murió en la cruz y resucitó de los muertos para que todos aquellos que crean en Su Nombre sean salvos (2 Pedro 3:9, Romanos 10:8-13). Cristo en nosotros la esperanza de gloria y nuestra victoria que por la gracia de Dios nos ha sido dada para cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

 

Photo by Tamara Bellis on Unsplash

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