La mujer sabia recibe honra

La mujer agraciada alcanza honra, y los poderosos alcanzan riquezas. El hombre misericordioso se hace bien a sí mismo, pero el cruel a sí mismo se hace daño. Proverbios 11:16-17 (LBLA)

Cambiador del mundo: Estos dos versículos del libro de Proverbios, nos definen claramente que la mujer llena de gracia y por consecuencia de sabiduría, Dios le permitirá alcanzar honra. La Biblia habla también refiriéndose a la mujer virtuosa, de que vana es la hermosura pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada (Proverbios 31:30). Acerca de los poderosos, se nos enseña que alcanzan riquezas, pero Dios quiere que vengan de Su mano y no sean las del mundo, que con sus afanes hace desviar el corazón de las personas, y lo más importante al final de nuestras vidas, no es habernos llenado de riquezas temporales, sino llegar a los cielos y recibir la corona que Jesucristo pondrá en la cabeza de todos aquellos que le honraron y por gracia caminaron en Su propósito en esta vida (Colosenses 3:2, Hechos 20:24, 2 Timoteo 4:7, Santiago 1:12, 1 Pedro 5:4). El Espíritu Santo nos enseña a través de la Palabra de Dios, que el hombre misericordioso es una bendición para todos, pero el que hace iniquidad, empieza por dañarse a sí mismo y le es tropiezo a todos aquellos que le conocen. El problema es que una persona no puede cambiar por sí misma y mucho menos sin arrepentirse de todos sus pecados y sin habérselos confesado a Dios. Muchos de nosotros antes de venir al Señor y de ser cristianos verdaderos, estuvimos en la misma situación y una y otra vez, nos proponíamos hacer el bien por nuestra fuerza y por supuesto que fracasábamos, porque tiene que ser Cristo en nosotros el que ponga el querer como el hacer, por Su buena voluntad (Filipenses 2:13). Cristo en nosotros la esperanza de gloria que nos da la gracia para alcanzar la victoria, ganando almas para Su Reino y cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

 

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