Tengamos un corazón sensible

Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.
1 Pedro 3:8-9 (RVR1960)

Cambiador del Mundo: Empezar a hablar en bendición para nuestras vidas y para nuestro prójimo, podría considerarse uno de los más grandes desafíos que tendrá durante su caminar cristiano una persona que ha nacido de nuevo, porque para hablar de esta manera primero hay que amar y como dicen estos versículos, tiene que ser un amor (ágape) que lo da todo a cambio de nada, lleno de la misericordia de nuestro Señor Jesucristo y pidiéndole que El mismo en nosotros nos permita alcanzar este testimonio porque necesitamos que la vida de Jesús sea formada en nosotros (Gálatas 4:19). No nos dejemos engañar por el enemigo de nuestras almas al hacernos pensar que en nuestra propia fuerza nosotros vamos a dejar de ser malos para convertirnos en buenos, porque eso nunca va a suceder y lo dijo bien claro el Apóstol Pablo en su carta a los Romanos la cual haremos muy bien en leer (Romanos 7:14 -25). *Dios quiere llevarnos cada vez más hacia Su propósito eterno pero necesitamos un corazón sensible, manso y humilde que no solamente quiera escuchar la voz de Dios sino también permitirle al Espíritu Santo obrar para ser obedientes a Su Palabra, ya que solamente por El Espíritu de Dios vamos nosotros a ser trasformados en esta vida hasta que Cristo sea nuestro Rey y Señor (Romanos capítulo 8 ). Si todavía no has alcanzado la bendición de ser un cristiano nacido de nuevo, hoy puedes declarar a Jesús como tu Señor y Salvador y recibirlo en tu corazón para que seas perdonado, salvado y recibas la promesa de la vida eterna (Romanos 10:8-13). Solo en Jesús hay salvación y por Su gracia Él es nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

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