Señor, tú has sido un refugio para nosotros de generación en generación

Señor, tú has sido un refugio para nosotros de generación en generación. Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios. Haces que el hombre vuelva a ser polvo, y dices: Volved, hijos de los hombres.

Salmos 90:1-3 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Esta oración que se le atribuye a Moisés que fue declarado el hombre mas manso de la tierra, tiene que ser también para nosotros una declaración de fe y de agradecimiento a Dios porque El ha sido nuestro refugio y nuestra fortaleza aun en los tiempos de angustia y de prueba para todos aquellos que nos hemos rendido plenamente a nuestro Señor Jesucristo. Cuando nos entregamos a Jesús ciertamente muchos de nosotros llegamos en una condición de quebranto y con una vida sin salida porque muchos habíamos intentado buscar en el mundo la respuesta que solamente podemos recibir de los cielos. Y a pesar de muchas lágrimas seguíamos resistiéndonos a los brazos de un padre amoroso que desde los cielos extendía día con día Su misericordia, hasta que por Su gracia fuimos rescatados de nuestra triste vida sin Dios (Mateo 11:28-30, 1 Pedro 1:18-19).

Gracias por los siervos que han dedicado sus años a predicar la Palabra buscando que muchos se salven, todos estos un día se convirtieron en cristianos nacidos de nuevo y decidieron darle la espalda al mundo y a sus falsas promesas, para enfocarse en los que la Santa Biblia habla acerca de nuestro perdón y salvación eterna. La gran labor de los Pastores, Maestros, Evangelistas y Profetas (Efesios 4:11-15) todos aquellos que están sirviendo genuinamente sin buscar lo suyo y reconociendo que los aplausos y la corona le serán dados en los cielos, están derramando sus vidas obedeciendo el mandato de Jesús de ir a todas las naciones a hacer discípulos y a bautizarlos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, creyendo en la gran recompensa que recibirán todos aquellos que hagan volver a una persona hacia el propósito para el cual Dios la creó. Las puertas de los cielos están abiertas para aquellos que se arrepientan de corazón y proclamen a Jesús como su Salvador. Aleluya.

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