Jesús conoce nuestras necesidades

No traten de amontonar riquezas aquí en la tierra. Esas cosas se echan a perder o son destruidas por la polilla. Además, los ladrones pueden entrar y robarlas. Es mejor que amontonen riquezas en el cielo. Allí nada se echa a perder ni la polilla lo destruye. Tampoco los ladrones pueden entrar y robar. Recuerden que la verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón.
Mateo 6:19-21 (TLA)

Cambiador del Mundo: En estos versículos el propio Jesús es el que nos exhorta a poner nuestra mirada y tesoros en los cielos, pues eso hará que también nuestro corazón esté más preocupado por buscar de Dios que las riquezas temporales que ofrece este mundo. Nuestros ojos son la lámpara de nuestro cuerpo y si estamos sanos de nuestra vista hablando espiritualmente, también nuestra vida estará llena de la luz del evangelio. Pero si nuestros ojos espirituales están mal enfocados, nuestra vida y búsqueda de Cristo también tendrá muchos problemas porque nuestro caminar lo haremos en oscuridad y esa no es la voluntad de Dios, Él quiere que lo pongamos a Él en primer lugar siempre (Mateo 6:33). Nadie puede servir a dos señores porque aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. Pero nunca podremos servir a Dios y a las riquezas. Por eso Jesús nos dijo que no nos preocupemos por nuestra vida, qué comeremos o beberemos o qué vestiremos, porque nuestra vida es más importante para Dios que el alimento y nuestro cuerpo más importante que la ropa. *Así que por nada estemos ansiosos porque nadie puede añadir un cabello a su cabeza o un centímetro a su estatura. Si Dios vistió los campos que mañana se echarán al horno, cuánto más se preocupará y dará provisión, con todos nosotros Sus hijos, cuando caminamos en fe a Él y a Su Palabra (Mateo 6:22-34). Hoy es un buen día para que entregues tu vida a Dios si aún no lo has hecho (Romanos 10:8-13). Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

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