Seamos bendición a los siervos de Dios

El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.
Mateo 10:40-41 (RVR1960)

 

Cambiador del Mundo: Jesús nos explica en estos versículos la importancia y gran bendición que recibe el que abre su corazón y sus puertas a un siervo de Dios, porque a partir de ese momento, su actitud de honra también es reconocida por Dios nuestro Padre Celestial. Discernir quién es un verdadero siervo de Dios, implica ser un cristiano nacido de nuevo, que lee la Biblia, que ha puesto en primer lugar el Reino de Dios y Su Justicia, porque solo así él podrá percatarse de quién es un Profeta del Señor. Tenemos que ser diligentes para entender que el Señor mandó a Sus discípulos a predicar el Evangelio a todas las naciones y les pidió que llegaran a las casas de la gente que habitaba el lugar, y si ellos lo recibían que permanecieran ahí hasta su partida. Pero si era lo contrario y los despedían, que sacudieran aun el polvo de sus pies y se marcharan a otra casa o ciudad donde tuvieran puertas abiertas. El Señor también nos enseñó que por sus frutos nosotros conoceríamos a los verdaderos hijos de Dios, porque también debemos de guardarnos de todos aquellos falsos profetas que viene vestidos de ovejas pero por dentro son lobos rapaces (Mateo 7:15). *Pidámosle a Dios que podamos reconocer los frutos en las personas que nos hablan, que podamos ver un buen árbol con frutos buenos y con el testimonio de la vida y la fragancia de Cristo en sus vidas (Mateo 7:16-20). Cristo te ama y quiere perdonarte y salvarte si abres hoy tu corazón a Él (Romanos 10:8-13). Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por Su amor y gracia nos permite predicar el Evangelio para cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57, Mateo 28:19-20, Juan 15:12-13). Aleluya.

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