Jesús sana la ceguera

Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. Mateo 9:27-30 (RVR1960)

Cambiador del Mundo: La ceguera física de la que nos habla esta historia fue sanada por Jesús en dos hombres ciegos que dando voces le suplicaban que los sanara. Jesús les preguntó si ellos creían que Él podía hacer esto y ellos respondieron sí Señor. Al igual que la ceguera física, existe una ceguera espiritual de la que padecemos todos los seres humanos antes de recibir a Jesús en nuestro corazón y declararlo nuestro Rey y Señor. El Apóstol Pablo nos habla de esto en su segunda carta a los Corintios y nos señala que nuestro evangelio está encubierto en aquellos que están perdidos y por supuesto lejos de Dios a los cuales el dios de este siglo (el enemigo de sus almas) cegó el entendimiento de todos ellos los incrédulos, para que nos les resplandezca la luz del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque Dios que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de Su gloria, a través de la vida de Jesucristo en nosotros (2 Corintios 4:1-6). *Toda persona necesita a Dios para que pueda resplandecer la luz del Evangelio en su vida y en sus generaciones. Cristo te ama y quiere entrar a tu corazón para que puedas salir de las tinieblas (Romanos 10:8-13). Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por Su amor y gracia nos permite predicar el Evangelio para cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57, Mateo 28:19-20, Juan 15:12-13). Aleluya.

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