Jesús y los de limpio corazón

Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios.
Mateo 5:8 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Dios desea que todos aquellos que aborrezcan su vida saturada de pecado, y que deseen ser limpiados por El, se acerquen y rindan su vida a Jesucristo nuestro Señor. La palabra limpio significa sin mancha, puro, sin ninguna contaminación y puede ser tanto para lo físico como lo espiritual. Nosotros tenemos una naturaleza caída y estamos llenos de pecado antes de venir a Jesús, y por eso cuando nos rendimos a Él y le confesamos todos nuestros pecados, Él nos limpia por medio de Su sangre preciosa, de esa contaminación y corrupción en la que vivíamos esclavizados. En el libro de Romanos, Pablo nos enseña que nadie es mejor que nadie, que no hay justo ni aun uno, no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios, todos estamos desviados y somos inútiles por nosotros mismos, no hay quien haga lo bueno ni si quiera uno, sepulcro abierto es nuestra garganta y no sabemos hablar lo bueno cuando caminamos sin Dios. *Pero ahora a parte de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios testificada por la Ley y los Profetas y es por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen en El, para que todos aquellos que pecaron y estaban destituidos de la gloria de Dios, ahora sean justificados gratuitamente por medio de la fe en Su gracia y redención que solo hay en Cristo Jesús (Romanos 3:9-24). Solamente Cristo puede cambiar nuestro corazón y mantenerlo limpio y puro porque cuando venimos a Él, El quita nuestro corazón de piedra impuro y pone Su corazón de carne y puro (Ezequiel 36:26-27). Es necesario saber que Cristo nos ama y dio Su vida por nosotros pero si todavía no lo has recibido en tu corazón, hoy es el tiempo de hacerlo para que seas un hijo de Dios (Romanos 10:8-13). Cristo en nosotros es nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por Su amor y gracia nos permite predicar el Evangelio para cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57, Mateo 28:19-20, Juan 15:12-13). Aleluya.

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