El que labra su tierra tendrá pan

El justo se preocupa de la vida de su ganado, pero las entrañas de los impíos son crueles. Él que labra su tierra se saciará de pan, pero el que persigue lo vano carece de entendimiento. Proverbios 12:10-11 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Dios le dio al hombre desde Adán, la oportunidad de labrar la tierra, hacerla que produzca y satisfacer sus necesidades para siempre pero a causa del pecado se perdieron todas estas bendiciones y Adán y Eva fueron echados para siempre de la presencia de Dios y del huerto. Y a partir de ese momento ellos tuvieron que trabajar y ganarse la vida con el sudor de su frente, porque fuera de la voluntad de Dios empezaron a vivir totalmente en maldición. Ese nunca fue el deseo del Señor, y podemos leer las Escrituras desde Génesis capítulos del 1 al 4 donde claramente narra la triste historia de cómo el hombre abandonó y rechazó toda la provisión y sobre todo el amor eterno de Dios que había derramado desde el principio para ellos y su descendencia. 6000 años después al día de hoy, Dios sigue siendo el mismo y quiere que exista un pueblo que le alabe y le honre y por eso le ha dado ese llamado a la Iglesia, que somos todos aquellos que nos hemos arrepentido y hemos declarado a Jesús como nuestro Dios y Salvador. Y por supuesto que desde el día que venimos a Jesús, Dios empezó a cambiar todas nuestras tristezas en gozo, también empezó a reparar todas las fracturas espirituales que nos mantenían alejados de Él, empezando por nuestra incredulidad y un corazón de piedra que no abría la puerta a nuestro Creador. En Cristo Jesús, Dios nos ha hecho diligentes siervos Suyos y nos ha llenado de fe en El y en Su Palabra que ahora es nuestro manual de vida y nos guiamos todos los días de las Sagradas Escrituras para que desde nuestro despertar y anochecer, todo lo hagamos bajo el amor y la protección divina de nuestro Señor. Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10,57). Aleluya.

 

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