Dos años después del atentado terrorista en la sinagoga Árbol de la vida hay que estar aún más vigilantes

En la mañana del sábado 27 de octubre de 2018, Robert Bowers entró en la sinagoga Tree of Life (Árbol de la vida), en Pittsburgh, Estados Unidos, y gritó: “Todos los judíos deben morir”. Acto seguido abrió fuego sobre los presentes. Tenía un rifle de asalto y varios revólveres, mató a 11 de los congregados e hirió a otros seis.

Ese ataque fue el más mortal contra la comunidad judía de los E.E.U.U.

El asesino había publicado varios posts en una red social frecuentada por extremistas de derechas, llamada Gab, en los que expresaba tanto su antisemitismo como su odio a los inmigrantes que llegaban a E.E.U.U. de América Latina.

En importante no perder de vista que este incidente, del que se cumplen dos años, sucede en un contexto en el que los actos de antisemitismo en los E.E.U.U. han ido en aumento.

La Liga Antidifamación (ADL), que hace un seguimiento de este parámetro, indicó que 2019 había registrado más ataques antisemitas que en todos los años precedentes, desde que comenzaron el recuento, en 1979, con 2.100 actos violentos, entre asaltos, vandalismo y acoso.

Y la comunidad judía estadounidense, mientras tanto, ha sufrido el ataque de Pittsburg, pero también en Poway, Jersey y Monsey, así como varios asaltos aislados en Brooklyn.

Ideologías perversas que resurgen momentos históricos delicados

En momentos de incertidumbre como los actuales, con una pandemia mundial y un proceso electoral en E.E.U.U. complicado y más contaminado que nunca por la desinformación que afecta en gran medida a los judíos, resurgen los extremismos, las ideologías simplistas y las teorías conspirativas. Uno de los fantasmas que cobra diferentes formas, pero que no abandona el escenario, es el antisemitismo.

Es sintomático que el asesino de la sinagoga de Pittsburgh culpara en sus posts a los judíos de ayudar a los inmigrantes de países latinoamericanos a entrar en E.E.U.U. No suele suceder que el odio irracional a una etnia, religión, sexo o tendencia sexual se centre exclusivamente en uno de esos objetivos, sino que más bien son odios permeables e intercambiables.

Y cuando las informaciones no veraces y las teorías de la conspiración ocupan lugar, se fortalecen los mitos y los estereotipos y eso, la historia nos lo ha mostrado en múltiples ocasiones, se puede traducir en actos como el de la sinagoga El árbol de la vida.

Como dice la editorialista Bari Weiss, “el antisemitismo es una teoría de la conspiración en constante transformación”, no podemos bajar la guardia.

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