De Dios es el consejo y la prudencia

Mío es el consejo y la prudencia, yo soy la inteligencia, el poder es mío. Por mí reinan los reyes, y los gobernantes decretan justicia. Por mí gobiernan los príncipes y los nobles, todos los que juzgan con justicia.
Proverbios 8:14-16 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Solo un cristiano nacido de nuevo, que lee la Biblia y mantiene una relación personal con Jesús, puede entender que de Dios es el consejo y la prudencia, el poder, la inteligencia y que Él pone y quita reyes para que gobiernen la tierra y, por lo tanto, no hay cosa alguna que esté sucediendo al día de hoy que nuestro Dios Todopoderoso no tenga el control (Romanos 6:1-14). Antes de venir a Cristo estábamos totalmente ciegos y sordos espirituales y, por lo tanto, aunque la gente nos hablara de toda esta situación espiritual, nosotros no entendíamos porque para nosotros todo tenía que hacerse en nuestra propia fuerza, y cuando estábamos inundados de problemas, recurríamos al consejo de este mundo y aun a gente que estaba viviendo peor que nosotros para preguntarle qué hacer con todos los problemas que estábamos enfrentado. Gracias a Dios por el día que nos entregamos a Cristo y nos arrepentimos de todos nuestros pecados, porque de ahí en adelante, todo en nuestra vida empezó a cambiar. Nuestra familia, relaciones con amistades, estudios, negocios, pero sobre todo nuestra paz y gozo que empezamos a disfrutar, a partir del momento que decidimos descansar en Jesús. Vengan a Mi todos los que están cargados y trabajados, Yo los haré descansar (Mateo 11:28-30). Estas palabras las habló nuestro Señor Jesucristo para que todo aquel que tenga oídos, escuche y aproveche esta invitación que le cambiará su vida para siempre. Muchos de nosotros somos un testimonio vivo de este milagro, por lo que no debemos de perder el tiempo sino testificar para ganar muchas almas para el Reino de los Cielos. Que la gracia de Dios siempre nos acompañe y que Cristo sea en nosotros nuestra esperanza de gloria y la victoria que nos permitirá cambiar el mundo (1 Corintios 15:10, 57, Colosenses 1:26-27). Aleluya.

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