Tus pasos no serán obstruidos, y si corres, no tropezarás

Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos, y si corres, no tropezarás. Aférrate a la instrucción, no la sueltes; guárdala, porque ella es tu vida.

Proverbios 4:12-13 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Gracias damos a Dios por Su gran amor que nos rescató de las profundidades de la muerte y del pecado, cuando menos esperanza teníamos y aun a muchos de nosotros el mundo al que servíamos nos había dado la espalda después de destruirnos. Pero llegó el día cuando decidimos abrirle la puerta a Jesús para que entrara a nuestro corazón y ese día que nacimos de nuevo, sigue siendo hasta hoy una experiencia inolvidable donde se derramaron muchas lágrimas si en verdad ese día tuvimos un encuentro personal con nuestro Señor Jesucristo. Dios es un Padre tierno y misericordioso y nunca actuará como un tirano que nos quiera imponer Su perdón, salvación y santidad si uno no la desea porque seguir a Jesús es voluntario como el Evangelio de Lucas lo señala, tal como Jesús dijo: si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz y sígame (Lucas 9:23). En esta escritura podemos leer que tampoco Jesús obligaba a la gente a seguirle ni mucho menos les imponía Su fe para que tuvieran que obedecerle, porque nunca ha sido ese el corazón de Dios ni tampoco el de Su Hijo Amado. Aun en el Antiguo Testamento, Adán y Eva tuvieron la oportunidad de escoger qué comer y escogieron mal, porque comieron del único árbol prohibido, resaltando la maldad que hay en nuestro corazón como sucedió en el huerto. En Deuteronomio 30:19-20 también Dios le da a Israel la oportunidad de escoger, el camino de vida o el de muerte, el de bendición o el de maldición, los exhorta a escoger la vida para que pudieran ellos vivir junto con su descendencia, amando a Dios y escuchando Su voz y caminando cerca de Él, porque eso les traería vida y largura de sus días. Así que hoy también nosotros escojamos vivir junto con nuestra descendencia porque ahora Cristo en nosotros es nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que nos fue dada por la gracia de Dios para que vayamos a cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57, 1 Corintios 15:10). Aleluya.

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