Solo su nombre es exaltado

Reyes de la tierra y todos los pueblos; príncipes y todos los jueces de la tierra; jóvenes y también doncellas; los ancianos junto con los niños. Alaben ellos el nombre del Señor, porque solo su nombre es exaltado; su gloria es sobre tierra y cielos.

Salmos 148: 11- 13 (NKJV) 

Cambiador del Mundo: La única esperanza que tienen las naciones es levantar la mirada a los cielos y clamar a Dios en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo y no importa su rango, pueden ser los reyes de la tierra, los príncipes, los jueces, los jóvenes, las doncellas, los ancianos, los niños, las mujeres y los hombres, todos ellos deben levantar en voz alta alabanza a nuestro Dios Todopoderoso. El pueblo cristiano sabe que los tiempos son malos, estamos viviendo ya el principio de dolores como nos enseña la Biblia, ejemplificando a una mujer que está a punto de dar a luz una nueva criatura, y por eso mismo no debemos perder el tiempo y debemos predicar el amor de Dios, de la esperanza que solo se encuentra en Cristo Jesús, de la gracia que Él nos otorga para ser salvos y de la misericordia que ha extendido hasta el último rincón de la tierra, a fin de que todos tengan la oportunidad de ser salvos (Mateo 24:8, Marcos 13:8 ). El nuevo pacto, se estableció con la sangre de Jesús la cual se derramó en la cruz del calvario y fue solamente porque Dios que amó al mundo y envió a Su Hijo Jesús a dar Su vida por los pecadores y para que todo aquel que en El crea no se pierda y tenga viva eterna (Juan 3:16). Todos los que ahora somos cristianos nacidos de nuevo, no debemos olvidarnos del amor, gracia y misericordia que Jesús tuvo por nosotros, y de cómo utilizó a personas comunes y corrientes para predicarnos en amor, y con mucha paciencia, porque así es como Jesús le hablaba a las multitudes y nunca lo hizo con arrogancia y prepotencia. Pidámosle hoy a Dios que Cristo en nosotros nos dirija a llevar a muchos a la cruz y que puedan confesar a Jesús como su Señor y Salvador y su única esperanza para ser salvos (Mateo 28:19-20, Colosenses 1:9-29). Vamos a cambiar el mundo. Aleluya.

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