Somos el pueblo de Dios

¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo: Habitaré en ellos, y andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
2 Corintios 6:16 (LBA)

Cambiador del Mundo: *Ser el pueblo de Dios implica rendir totalmente nuestra vida a Él y caminar bajo Su gracia recordando que cuando peor estábamos, Dios escuchó nuestro clamor y nos rescató y nos hizo salvos por medio de la fe en Su Hijo Jesucristo. Hoy los cristianos nacidos de nuevo disfrutamos de nuestra salvación porque estamos guardados por el poder de Su Espíritu Santo el cual nos sostiene a través de nuestras tribulaciones, necesidades y preocupaciones, ya que no estamos exentos de pasar por diversas pruebas, pero el amor de Dios nos permitirá prevalecer hasta el final. Dios quiere una vida santa y sin mancha llena del amor de Dios y que esté fortalecida por nuestra hambre y sed de Su Palabra para que a través de ella nosotros nos mantengamos firmes en nuestro llamado. Como hijos de Dios debemos de cuidar nuestra boca y hablar todo lo que edifica Su Reino, y por supuesto tener un corazón generoso que ame a su prójimo dando testimonio de nuestra vida en Cristo. Por lo tanto, no nos unamos en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué comunión tiene la justicia con la injusticia y qué comunión la luz con las tinieblas? (2 Corintios 6:14-15). Nosotros según la Biblia (1 Tesalonicenses 5:5), somos hijos de luz porque somos hijos de Dios, así que prediquemos el evangelio a todos, pero no volvamos atrás ni corramos el riesgo de tropezar de nuevo en el pecado. Hoy es tu día de levantar la mirada a los cielos y pedirle a Dios que perdone todos tus pecados y te entregues a Jesús para recibir todas estas promesas de salvación y vida eterna si te arrepientes (Romanos 10:8-13). Que el amor de Dios y Su gracia nos permita que Cristo sea nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria para cambiar el mundo proclamando Su Nombre (Colosenses 1:27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

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