Sean nuestros hijos en su juventud como plantíos florecientes

Sean nuestros hijos en su juventud como plantíos florecientes, y nuestras hijas como columnas de esquinas labradas como las de un palacio.

Salmos 144:12 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Cuando venimos a Cristo y rendimos nuestra vida a Él, todas nuestras generaciones serán alcanzadas por Su amor, gracia y misericordia y nuestros hijos e hijas disfrutarán de todas las promesas de las que la Biblia habla por causa de unos padres que le dieron su vida a Dios. La urgencia que debemos tener como esposo y esposa, es entregarnos a la voluntad de Dios y no demorar más porque este es el deseo y el corazón del Señor, que todos vengamos al arrepentimiento y empecemos a disfrutar de días de refrigerio (Hechos 3:19). En el Nuevo Testamento empezando desde los Evangelios, podemos leer que Dios envió a Su Hijo unigénito a la tierra para que todo aquel que en El creyere no se pierda más tenga vida eterna, porque no envió Dios a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. El que en El cree no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el Nombre del unigénito Hijo de Dios. No seamos de aquellos que rechazan la luz que es Cristo, porque El vino al mundo para echar fuera las obras de las tinieblas. El corazón de Dios es que nosotros practiquemos la verdad y vengamos a la luz, para que sean manifiestas todas nuestras obras y le den gloria y testimonio a Dios (Juan 3:16-21). Démosle hoy a Jesús nuestra alabanza y toda la gloria y honra por cuanto El no escatimó su vida para permitir que seamos salvos nosotros y nuestra casa, solamente por habernos arrepentido de todos nuestros pecados, confesándoselos a Él y por invitarlo a nuestro corazón para que sea nuestro Rey y Señor para siempre y esta decisión también alcanzará hasta mil generaciones (Romanos 10:8-13, Deuteronomio 7:9). Cristo en nosotros la esperanza de gloria que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27). Aleluya.

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