Vengamos a Jesús para hallar descanso

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Mateo 11:28-30 (RVR1960)

Cambiador del Mundo: Estos versículos dan una esperanza en Jesús de hallar el descanso espiritual que necesitamos, porque estamos siendo sometidos al ataque de un mundo que cada día entiende menos su propósito, con familias disfuncionales, personas sin identidad, llamándole a lo bueno malo y a lo malo bueno (Isaías 5:20), viviendo como si no existiera Dios, y algunos cristianos nacidos de nuevo, tristemente en mucha apatía.

Venir a Jesús es tomar nuestra cruz y negarnos a nosotros mismos, es caminar en un mismo yugo con El, para aprender de Su mansedumbre y humildad de corazón. La Palabra de Dios nos dice que Su yugo es fácil y ligera Su carga, eso significa que aun en esta vida las dificultades siendo cristianos son más fáciles de enfrentar, que cuando caminamos apartados de Jesús. Y eso también lo sabemos ahora los que ya somos hijos de Dios, porque antes de convertirnos todos tuvimos que pasar muchos desiertos con lágrimas y no encontrábamos la salida que pudiera traernos paz y bendición, porque no teníamos la Biblia como nuestro manual de vida. *Si caminamos en la voluntad de Dios, podemos estar seguros y confiados que Sus promesas se harán una realidad en nosotros. El poder de Dios se derrama en todos aquellos que un día decidieron tomar el Evangelio y creer en Jesús como su Señor y Salvador, pues el Señor nos dice: todo lo podemos en Cristo porque Él nos fortalece (Colosenses capítulo 1, Filipenses 4:13). Hoy es el día de que puedas abrir tu corazón al Señor si aún no lo has hecho (Romanos 10:8-13). Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por Su amor y gracia nos permite predicar el Evangelio para cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57, Mateo 28:19-20, Juan 15:12-13). Aleluya.

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