Pedir, buscar y llamar

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
Mateo 7:7-8 (RVR1960)

Cambiador del Mundo: Estos versículos son de las mayores promesas que un cristiano puede abrazar. Comenzando con la oración, de la que un hijo de Dios depende, ésta normalmente comprende pedirle a Dios, buscar Su rostro y llamarle, no importa cuánto demore las respuestas, éstas tres cosas tiene que hacer todo aquel que se ha entregado a Jesús. Si comenzamos por revisar nuestra acción de pedirle a Dios, nos daremos cuenta que Sus respuestas muchas veces no llegan tan pronto como las esperamos y tampoco llegan las cosas que pedimos, porque Él sabe lo que nos conviene y cuándo es el mejor tiempo para recibirlas, pero eso no significa que no sigamos de rodillas y alimentando nuestra fe y confiando que El hará lo mejor por nosotros conforme a Su eterno propósito por el cual nos llamó. *Buscar Su rostro es la principal prioridad de un verdadero cristiano, porque de esa manera fomentamos nuestro amor e intimidad con Dios, provocando que nuestra fe vaya creciendo día a día y nos permita descansar plenamente en los brazos de Jesús (Mateo 11:28-30). El Apóstol Pablo nos manda a orar sin cesar, dando gracias a Dios en todo y por todo para no apagar el Espíritu Santo de Dios en nosotros (1 Tesalonicenses 5:17-19). Tocar la puerta para que Dios nos pueda abrir los cielos y recibir Sus promesas, viene íntimamente ligado a pedir a Dios y a buscar Su rostro y por supuesto que el mejor camino de tocar la puerta es en ayuno, oración y alimentándonos de la Palabra de Dios la Santa Biblia, y no dejar de congregarnos, porque de ahí vendrá nuestra respuesta. Cristo te ama y quiere entrar a tu corazón para ser tu Rey y Señor (Romanos 10:8-13). Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por amor y gracia, nos permite predicar para cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57, Mateo 28:19-20, Juan 15:12-13). Aleluya.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *