El hombre prudente cuida sus palabras

Él que guarda su boca, preserva su vida; el que mucho abre sus labios, termina en ruina. Proverbios 13:3 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Cuando estamos vacíos de la Palabra de Dios por causa de no ser cristianos o ser tibios como dice la Biblia (Apocalipsis 3:14-22), tristemente trae como consecuencia que terminemos en ruina. Hemos leído por muchas partes de las Escrituras, que el que habla demasiado, necesariamente caerá en pecado (Proverbios 10:19), por eso la exhortación que nos hace Dios de que seamos muy prudentes al hablar, y que estemos siempre guiados por Su Espíritu Santo, para que todo lo que digamos, no sea de nuestra propia cuenta sino lo que nos enseña la Biblia, porque eso traerá esperanza a todo aquel que nos escuche hablar. En las Escrituras se nos exhorta a pasar tiempo meditando en ellas, a estar siempre gozosos, a orar sin cesar, a dar gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con nosotros los que estamos caminando con Cristo y lo hemos declarado nuestro Rey y Señor. También se nos exhorta a no apagar el mover del Espíritu Santo, a que escuchemos atentamente las profecías, es decir lo que enseña la Palabra de Dios, a deleitarnos de su buen fruto para que esto produzca un corazón consagrado al Altísimo que aborrece toda forma de pecado (1 Tesalonicenses 5:12-22). Este caminar cristiano, estará sellado por la santidad de Dios y nosotros estaremos rendidos a Él en espíritu, alma y cuerpo clamándole para que Él nos guarde irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo, porque fiel es el que nos llama y por lo tanto Él también lo hará (1 Tesalonicenses 5:23-24). Es necesario hablar vida y anunciar las buenas nuevas a este mundo que está pasando una terrible crisis de identidad y de fe, por la ausencia de familias temerosas de Dios que han dado como fruto hijos rebeldes y mayormente abandonados por sus padres. Así que solo Cristo en nosotros es la esperanza de gloria y nuestra victoria que por Su gracia nos permite cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

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