Los labios del justo hablan mucha paz

La lengua del justo es plata escogida, pero el corazón de los impíos es poca cosa. Los labios del justo apacientan a muchos, pero los necios mueren por falta de entendimiento.
Proverbios 10:20-21 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Cuando Jesús habita en nuestro corazón y ha derramado en nosotros Su Espíritu Santo, podemos empezar a hablar vida y dar esperanza a todos aquellos que nos escuchan, ya que sin Cristo, lo único que habla una persona, son malas noticias y normalmente traen contienda, angustia, depresión y separación, tal y como el mundo está viviendo hoy en día. Conocer a Dios significa arrepentirse de todos los pecados, confesándoselos a Él y declarar a Jesús como Señor y Salvador (Romanos 10:8-13). Todo aquel que ya conoce a Dios, puede entender lo que dice en la Biblia en el libro de Eclesiastés, de que todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su hora. Tiempo de nacer, tiempo de morir, tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado, tiempo de llorar y tiempo de reír y así cada etapa de nuestra vida, tendrá su momento. Pero ¿cómo entenderemos todo esto si no conocemos a Dios ni Su Palabra? (Eclesiastés 3:1-10) y por eso muchas veces nuestros labios hablan lo que no deben porque no los hemos rendido al Espíritu Santo de Dios, y lo peor en este mundo sin Cristo, que por falta de conocimiento, los jóvenes quieren los beneficios como si fueran adultos, los adultos no quieren responsabilidad, quieren actuar como niños, las adolescentes quieren vivir como si fueran grandes, las mujeres mayores quieren comportarse y vestirse como adolescentes y todo está fuera de tiempo y fuera de orden y lo más triste, que nadie en el mundo encuentra la salida a toda esta locura, porque el único que tiene la respuesta es nuestro Señor Jesucristo en Su Palabra la Biblia. Pidámosle hoy a Dios que nos llene de Su sabiduría y que Cristo en nosotros, sea nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por gracia nos ha sido dada para poder cambiar este mundo. (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

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