Israel y países árabes normalizan relaciones y enfrentan un enemigo común, Irán

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, se acaba de reunir con el príncipe heredero de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en la primera visita de un mandatario israelí al reino del Golfo, para tratar temas de mutuo interés en la región.

Al príncipe heredero emiratí, el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, o MBZ, quien recibió a Bennett en su palacio de Abu Dabi esta semana, algo inaudito hace tan solo un año, le interesa la cooperación con Israel tanto como a Israel le interesa la cooperación con los EAU.

MBZ, además, aceptó la invitación de Bennett a visitar Tierra Santa próximamente.

Y es que los Acuerdos de Abraham de normalización de relaciones entre Israel y los EAU, Bahréin y Sudán están catapultando intercambios y cooperación impensables tan solo un año atrás.

Tanto es así, que incluso han dado lugar a la conferencia N7 celebrada el pasado mes de octubre en EAU, organizada por la Fundación Jeffrey M. Talpins y el Consejo Atlántico, en la que se reunieron siete países -Egipto, EUA, Marruecos, Bahréin, Jordania, Sudán e Israel- bajo la “N” de normalización.

Si bien este reciente encuentro entre Bennett y los emiratíes ponen el acento, por lo menos públicamente, en los asuntos económicos, en tecnología, seguridad alimentaria, clima, agua, energía, medioambiente, sanidad y turismo, hay temas más peliagudos de los que no se pronuncian en las ruedas de prensa y comunicados oficiales.

La amenaza común

EAU e Israel han compartido a lo largo de la historia reciente sus preocupaciones con respecto a Irán, incluso antes de haber declarado que normalizaban sus relaciones diplomáticas.

Por eso, incluso si en estos días los mandatarios no lo han señalado abiertamente, se sabe que es un tema importante en las agendas de ambos.

Los aliados de Israel en el Golfo suelen ser sutiles a la hora de referirse a la amenaza que supone para ellos su enemigo vecino, la República Islámica, y lo cierto es que Israel también es respetuoso y no los expone en este tema peliagudo.

Y mientras en Israel los nuevos tratados de paz y de cooperación con los países árabes son una alegría y una señal de progreso y por eso las publicitan, no todos los países árabes se sienten cómodos aireando sus buenas relaciones con Israel y menos aun hablando de enemigos comunes.

Y aunque Bennett no emitió ningún comunicado al respeto, un alto diplomático israelí sí confirmó a ciertos medios que el asunto Irán se trató en la reciente visita.

La fuente anónima dijo “no nos gusta lo que está pasando en Viena”, donde los poderes mundiales están negociando con Irán. “De modo que estamos trabajando en ese sentido también, explicando proactivamente porqué es malo”, agregó.

Por de pronto, los EAU han tomado otra dirección, no la de la diplomacia crítica en abierto contra la República Islámica ahora que las conversaciones en Viena para reactivar el pacto nuclear con los persas están estancadas, sino un acercamiento cauto.

Incluso así, la fuerte alianza que significan los Acuerdos de Abraham entre Israel y las tres naciones son una punta de lanza en el problema que representa Irán, no solo para Israel, sino para el mundo en general y Oriente próximo en particular.

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