El hace la paz en tus fronteras

Porque ha reforzado los cerrojos de tus puertas; ha bendecido a tus hijos dentro de ti. El hace la paz en tus fronteras; te sacia con lo mejor del trigo.

Salmos 147:13-14 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Dios guarda a toda nación que le entregue su vida y lo declare su Señor, tal como lo señalan estos dos versículos de la Biblia, que claramente nos dan la promesa de cuidar los cerrojos de nuestras puertas y de bendecir a nuestros hijos, de guardar en paz nuestras fronteras y de saciarnos con lo mejor de Su trigo. Por supuesto que esto también aplica a cada familia que le ha rendido su corazón a Dios y que ha confiado en nuestro Señor Jesucristo. Y eso es precisamente lo que en estos momentos se necesita, que la tierra levante sus ojos a los cielos y regrese a las sendas antiguas ya que es la única manera de que toda enfermedad o plaga sea quitada de en medio de nosotros (Jeremías 6:16). Ninguna nación va a gozar de paz verdadera y absoluta si no está caminado guardando la Palabra de Dios. No importa el ejército que pueda tener, ni sus armas de guerra, porque tal como hemos leído, solo Dios puede dar la paz que el mundo tanto desea y solo Dios puede saciar el hambre de cualquier país y derramar lo mejor del trigo. El anhelo de todo ser humano es que todo le vaya bien y que pueda disfrutar de la vida, pero esto será solo una fantasía si no están caminando bajo la voluntad y de la sombra del Altísimo (Salmos 91). Pues no creamos que podemos separar lo espiritual de la realidad, así que no habrá bendición si antes no hay redención, es decir si Cristo no perdona y sana una nación que se arrepienta. Seamos los mensajeros del Señor y anunciemos estas buenas nuevas, de que solo en Jesús tenemos victoria y solo Él puede darnos la verdadera paz, sanidad y gozo que tanto anhelamos. Cristo en nosotros la esperanza de gloria que puede guardar y cambiar este mundo (1 Corintios 15:57, Colosenses 1:27). Aleluya.

Su palabra corre velozmente

Envía sus órdenes a la tierra; su palabra corre velozmente. Envía su palabra y los derrite; hace soplar su viento y el agua corre.

Salmos 147:15, 18 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Desde el principio Dios con Su Palabra creó la tierra y dijo sea la luz, y fue la luz. Y después dijo haya expansión en medio de las aguas e hizo Dios la expansión y a todo lo que empezó a crear le dio un nombre y un propósito. Ejemplo de esto los cielos, la luz, la tierra, los mares, la vegetación, los animales y los seres humanos, y vio Dios que todo era bueno (Génesis capítulo 1). La Palabra de Dios también nos ha sido dada a toda la humanidad para que en ella nosotros podamos conocer el propósito para el cual fuimos creados, y la necesidad que tenemos de Jesús en nuestras vidas, y esto es porque Adán y Eva fallaron y su pecado trajo maldición a toda la humanidad, y por eso Dios tuvo que enviar a Cristo y hacer un nuevo pacto para que todo aquel que creyera en el Nombre de Jesús, no se perdiera, recibiera salvación y vida eterna. Por supuesto que todo esto  que estamos hablando desde Génesis hasta Apocalipsis, nos revela que por cuanto todos pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios, ahora somos justificados gratuitamente por la gracia del Señor, mediante la redención (el pago) que es en Cristo Jesús (Romanos 3:21-25). Solamente cuando nacemos de nuevo, y tomamos la Biblia como nuestro manual de vida, es que podemos caminar con el fruto del Espíritu Santo, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza, que tampoco nosotros conocíamos ni teníamos, porque todo lo que pensábamos era que había un Dios en los cielos y que había que hacer muchas cosas para tratar de ser bueno, pero en Cristo Jesús, Él ha derramado Su gracia para el perdón de nuestros pecados y para librarnos de la adicción al pecado y para salvación eterna (Gálatas 5:22-23, Efesios 2:5-8 ). Por eso demos gracias a Dios que Cristo es nuestra esperanza de gloria que cambia el mundo (Colosenses 1:27). Aleluya.

El Señor protege a los extranjeros

El Señor protege a los extranjeros, sostiene al huérfano y a la viuda, pero trastorna el camino de los impíos.

Salmos 146:9 (LBLA)

Cambiador del Mundo: La Biblia dice que Dios es nuestro guardador y ayudador desde el día que nos convertimos a Cristo, desde el momento en que nos rendimos a Él y decidimos dejar de caminar en nuestra propia fuerza. A esto se le llama nacer de nuevo porque Dios toma el control absoluto de nosotros y ahora dependemos totalmente de El en palabras, pensamientos, y acciones (Romanos 6:1-13). Este versículo de este Salmo, nos enseña que Dios tiene un especial cuidado con los extranjeros que eran aquellos no israelitas que se unieron al pueblo de Dios durante su salida de Egipto y también por el huérfano, que es aquel que carece del abrazo y cuidado de un padre, de una madre o de ambos, y Dios toma el lugar de ellos y derrama su amor y protección en una paternidad sin igual. Lo mismo sucede con la viuda que puede ser alguien que ha perdido a su marido por causa de muerte o aquella que ha sido abandonada o repudiada y que Dios la toma, la cuida y provee de una manera muy especial. En cambio dice que el camino de los impíos y rebeldes que son aquellos que no se rinden a Dios y no tienen misericordia de nadie, a ellos Dios los rechaza no sin antes haberles dado la oportunidad de entregarse a Él y haber sido hijos de Dios. Tenemos que entender el día de hoy en donde estamos y a que nos ha llamado Dios, para que entendamos que lo más importante es no dejar pasar más tiempo y pedirle a Jesús que Él tome el control de nuestra vida, seamos extranjeros, huérfanos o una viuda, porque el tiempo es corto y no debemos perder ni un instante más para recibir el amor de Dios sobre nosotros (Salmo 68:5-6). Cristo en nosotros la esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

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El Señor reinará para siempre, tu Dios, oh Sión, por todas las generaciones.

El Señor reinará para siempre, tu Dios, oh Sión, por todas las generaciones. ¡Aleluya!

Salmos 146:10 (LBLA)

Cambiador del Mundo: En este Salmo la promesa de que Dios reinará para siempre, y que Él es nuestro Dios y lo será de generación en generación, tiene que darnos seguridad para que a pesar de lo que esté sucediendo alrededor nuestro, confiemos que Dios es más grande que nuestros problemas y que nada ni nadie nos puede separar del amor de Cristo. En el libro de Romanos 8:29-39 nos enseña la Biblia que Dios nos escogió y predestinó para hacernos conforme a la imagen de Su Hijo y a todos los que llamó a estos también justificó y glorificó. Así que si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Pues Dios no escatimó ni a Su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros ¿cómo no nos dará con El todas las cosas? ¿Quién podrá acusar a los escogidos de Dios? pues Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Pues Cristo es el que murió y también resucitó y está a la diestra de Dios Su Padre intercediendo por nosotros. Por lo tanto nadie nos podrá separar del amor de Cristo, ni tribulación, ni angustia, ni persecución, ni hambre, ni desnudez, ni peligro, ni espada. Antes bien en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Dios y de Jesús que nos amaron. Que nuestra fe nunca decaiga y nos de este entendimiento que no hay nada que nos pueda separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Necesitamos leer la Biblia para que nuestra fe se fortalezca día a día y la llenura de la Palabra de Dios en nosotros, dará como fruto unos verdaderos cristianos nacidos de nuevo, que no temen de las malas noticias porque saben que tienen un padre en los cielos que ha dejado en la Biblia las buenas nuevas del Evangelio. Cristo en nosotros la esperanza de gloria que cambia el mundo (Colosenses 1:27). Aleluya.

¡Aleluya! Porque bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios

¡Aleluya! Porque bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios, porque agradable y apropiada es la alabanza. El Señor edifica a Jerusalén; congrega a los dispersos de Israel.

Salmos 147:1-2 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Tenemos el gran privilegio de que conocemos a Dios íntimamente todos aquellos que hemos recibido a Jesús como nuestro Señor y Salvador. En nuestro corazón hay gratitud y esperanza, porque ahora sabemos que el Hijo de Dios vino a rescatar y salvar a los que estaban perdidos, y por eso nuestros labios tienen que proclamar alabanza a nuestro Creador, porque Él es bueno y para siempre Su misericordia (Salmos 106:1 y 107:1, 118:1). Así como Dios vino a recoger a los desterrados de Israel y los regresó a Jerusalén, así también nos ha recogido a nosotros los pecadores y nos ha lavado con la preciosa sangre de Cristo, y nos ha perdonado porque Jesús pagó el precio de nuestra salvación, y nos ha reconciliado con El y ahora tenemos la promesa de que regresaremos a casa a los cielos de donde salimos, porque ahí vivíamos antes de venir a este mundo (Salmos 139). Lo más hermoso que en Cristo hemos recibido es Su amor con que nos amó y restauró, derramando Su gracia en nuestras vidas porque ahora nosotros los hijos de Dios, vivimos como en un sueño, sin estar encerrados y capturados en la vida de tinieblas en la que antes vivíamos cuando no conocíamos a Dios (Salmos 126:1-2). Porque ahora en verdad lo conocemos y sabemos lo que dicen las Escrituras, de que todos los que hemos conocido la verdad hemos sido liberados por Dios (Juan 8:32). Esta Palabra de la cruz es locura a los que se pierden pero a los que se salvan esto es a los que han creído en Cristo, es poder de Dios. Ahora nosotros estamos en Cristo solamente por la voluntad del Padre y Él nos ha dado el regalo de Su sabiduría, Su justificación, Su santificación y Su redención, para que como está escrito: el que se gloría, gloríese en el Señor (1 Corintos 1:18-31). Vamos a cambiar el mundo.

Fuente: devocionalescristoennosotros.wordpress.com

El Señor está cerca de todos los que le invocan

El Señor está cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan en verdad. Cumplirá el deseo de los que le temen, también escuchará su clamor y los salvará.

Salmos 145:18-19 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Dios está cercano a todos los que le buscan, a los que invocan Su Nombre y doblan sus rodillas en todo tiempo, a los que su confianza solamente está en su Salvador, de ellos Dios está muy cerca. No podemos ponerle tiempo o exigirle a Dios que conteste nuestras oraciones a nuestra manera, porque Él lo hará cuando lo crea conveniente, pero una cosa si es segura, todo aquel que tenga un temor reverente a Dios, recibirá respuesta de parte del Señor, no importa cuánto tiempo pase podemos estar descansando porque Él es fiel. En las historias importantes que están escritas en la Biblia, por ejemplo la de Abraham, él esperó muchos años para ver cumplida la promesa de tener un hijo y también su esposa Sara, siendo de edad muy avanzada pudo concebir a Isaac, el hijo de la promesa. Ambos caminaron por el desierto, pasaron pruebas y aflicciones, fueron confrontados muchas veces en diversas situaciones, pero finalmente recibieron todo lo que Dios les había prometido en cuanto a la descendencia y en cuanto a las multitudes que iban a salir de sus lomos. Dios cumplió todo lo que dijo en el principio de hacer de ellos una nación grande, bendecida, y engrandecer su nombre para que pudieran ser de bendición, bendecir a los que les bendijeren y aun maldecir a los que los maldijeren y ser benditos en ellos todas las familias de la tierra (Génesis capítulos 12 al 22). Dios no ha cambiado y sigue buscando personas fieles que tengan fe para esperar los tiempos y puedan ver moverse al Señor en su vida, mucho más en un tiempo como este donde hay tanta controversia y pareciera imposible que Dios aun siga en Su trono pero el sigue pacientemente ahí y permitiendo todo lo que está pasando porque es el principio de los dolores de parto que dice la Biblia (Mateo 24:8, Marcos 13:8). Así que solo Cristo seguirá siendo nuestra esperanza de gloria para poder vencer al mundo y llevar un remanente a los pies del Señor (Colosenses 1:26-27). Aleluya.

El Señor guarda a todos los que le aman

El Señor guarda a todos los que le aman, pero a todos los impíos destruirá. Mi boca proclamará la alabanza del Señor; y toda carne bendecirá su santo nombre eternamente y para siempre.

Salmos 145:20-21 (LBLA)

Cambiador del Mundo: La única seguridad de que Dios nos guarde, es para aquellos que le aman, que glorifican Su Nombre, que buscan día y noche de Su presencia, que se deleitan en la Biblia, porque aman el consejo de Dios. Quienes amamos a Dios le alabamos y proclamamos Su Nombre a toda hora porque queremos que muchas almas vengan al arrepentimiento y se conviertan a Cristo y también bendigan Su Santo Nombre eternamente y para siempre. En la carta a los Filipenses el Apóstol Pablo nos enseña que daba gracias a Dios siempre, e intercedía en oración por estos hermanos que habitaban en Filipos, para que tuvieran comunión unos con otros en el Evangelio y para que supieran que si Cristo había entrado a sus corazones, y había comenzado la buena obra en ellos, El mismo la perfeccionaría y la terminaría en sus vidas, para que estuvieran listos en el regreso del Señor. También clamaba Pablo para que el amor en esta iglesia, fuera abundante a fin de que aprobaran lo mejor para que estuvieran preparados e irreprensibles para el día de Cristo, para alabanza y gloria de Dios (Filipenses 1:1-11). En esta misma carta también se nos enseña que para nosotros el vivir debe ser Cristo, y el morir ganancia, dándonos a entender que ya sea física o espiritualmente, tenemos que estar preparados para el día que se nos llame a la presencia de Dios, así que sea que vivamos o que muramos, podamos tener el gozo de nuestra salvación presente y predicárselos a muchos, porque es necesario que todos sepan las grandes y maravillosas obras que Dios hizo con nosotros Sus hijos, Su amada Iglesia. Cristo en nosotros la esperanza de gloria que cambia el mundo (Filipenses 1:21-26, Colosenses 1:26-27, Mateo 28:19-20). Aleluya.

Alabaré al Señor mientras yo viva

¡Aleluya! Oh alma mía, alaba al Señor. Alabaré al Señor mientras yo viva; cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista.

Salmos 146:1-2 (LBLA)

Cambiador del Mundo: ¿Cuándo fue la última vez que tuvimos un tiempo exclusivamente de alabanza para Dios donde solamente éramos nosotros y El? Nuestra alabanza puede estar compuesta por cánticos, palabras, acciones y pensamientos, todo esto cuando glorifica a Dios es como un olor fragante que sale de nosotros y llega hasta los cielos. Nosotros los cristianos nacidos de nuevo, debemos de tener como prioridad perfeccionar nuestra alabanza y esto solamente se logra cuando mantenemos un espíritu humilde que derramamos delante del trono de la gracia de Dios, sin importar los minutos o las horas que pasemos delante de Él. Alabar a Dios en los tiempos cuando todo nos va bien, puede resultar fácil, pero alabarlo en los momentos difíciles o cuando estamos pasando por los valles, puede resultar casi imposible, y ahí es donde necesitamos también la gracia de Dios y una fe cimentada en la roca que nunca pierda la esperanza de saber que Cristo está de nuestro lado a pesar de que veamos multitud de adversarios (2 Reyes 6:16). Cuando nuestro corazón lo ponemos en las manos de Dios y le permitimos a Él, habitar en nosotros y ser el Templo de Su Espíritu Santo, es que podremos estar seguros que día y noche estaremos escuchando la voz de Dios, dirigiendo nuestros pasos, nuestras entradas y nuestras salidas, pero sobre todo haciendo de nuestra vida un frasco de alabastro lleno del perfume que solamente en Cristo nosotros podemos tener y que aun sin palabras nuestra vida dé un testimonio constante de a quién servimos y en quién estamos derramando nuestra vida y por supuesto la respuesta será en Jesús el Hijo del Dios Altísimo. Así que procuremos que Cristo viva en nosotros porque es nuestra única esperanza de gloria que nos llevará por todas las naciones a cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, Mateo 28:19-20). Aleluya.

Oh Señor, inclina tus cielos y desciende

Oh Señor, inclina tus cielos y desciende; toca los montes para que humeen. Despide relámpagos y dispérsalos; lanza tus flechas y confúndelos.

Salmos 144:5-6 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Debemos entender que Dios siempre está atento al clamor de Sus siervos y aun puede abrir los cielos y hacer descender su poder y consumir toda la tierra, por la sencilla razón de que todo le pertenece a Él, lo creamos o no. De todas maneras a Él no le importa lo que el impío, el incrédulo o hasta aun ateo consumado pueda pensar de lo que Dios dice que se va a cumplir, Su Palabra la Santa Biblia. Desde Génesis hasta Apocalipsis podemos ver la rebelión del hombre en cada época, empezando desde el huerto con Adán, luego en la época de Noé cuando Dios tuvo que mandar un diluvio por la maldad en la que estaba el mundo; después en la época de la torre de Babel, donde finalmente confundió el idioma y separó a los pueblos para que no siguieran en su rebelión y maldad (Génesis capítulos del 6 al 11). Por toda la Biblia se nos muestra distintas épocas en donde por la rebelión de la humanidad atacan al pueblo de Dios y obviamente a la fe en El. Somos nosotros ahora los que nos hemos declarado cristianos nacidos de nuevo, los que tenemos la responsabilidad de predicar del amor de Cristo para que a los que Él quiera quitar el velo lo reciban como su Rey y Señor, entiendan que Él es el Hijo de Dios, que dio Su vida y Su sangre en una cruz para salvar de muerte eterna a toda la humanidad. También necesitarán creer que El resucitó de los muertos al tercer día, que es el Hijo de Dios, y que solo Él puede perdonar todos nuestros pecados. En pocas palabras, Cristo quiere salvar a todos, pero no obligará a nadie, lo más difícil Él ya lo hizo, que fue pagar el precio de todos los pecados que El no cometió, pero no impondrá Su voluntad en quienes lo rechazan (Romanos capítulos 3,4 y 5). Solo en Cristo hay salvación y Él es nuestra esperanza de gloria que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27). Aleluya.

Extiende tu mano desde lo alto; rescátame y líbrame de las muchas aguas

Extiende tu mano desde lo alto; rescátame y líbrame de las muchas aguas, de la mano de extranjeros cuya boca habla falsedad y cuya diestra es diestra de mentira.

Salmos 144:7-8 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Cuando en verdad conocemos que Dios es nuestro Padre y nosotros nos comportamos como Sus hijos, tenemos entonces la confianza de acercarnos a Él y pedirle como el Rey David lo hace en este Salmo que extienda Su mano desde lo alto para rescatarnos y librarlos de las muchas aguas o sea de las muchas situaciones y problemas profundos que estemos pasando. También podemos pedirle que nos libre de los extraños, de todos aquellos cuya boca habla falsedad en su diario vivir calumniando, engañando, chantajeando y sembrando discordia sobre todo entre el Cuerpo de Cristo. Contar con la Palabra de Dios la Santa Biblia, es un regalo invaluable de parte del Señor porque todos los días y a cada instante podemos recurrir a ella y tomar consejo, no importa si has leído antes ese versículo porque en cada problema te hablará y brillará de diferente manera, como cuando un diamante es expuesto a la luz y podemos contemplar su belleza. A ese nivel nosotros debemos valorar el consejo del Altísimo ante cada situación y temporada de nuestra vida aquí en la tierra, que comparada con la eternidad resulta nada. Por eso aunque estamos viviendo en este mundo, no pertenecemos a él (Filipenses 3:20), porque todo aquí es pasajero y tarde o temprano un día se acabará y no quedará piedra sobre piedra como dijo nuestro Señor Jesucristo (Mateo 24:2, Marcos 13:2, Lucas 21:6). Así que pidámosle hoy a Dios que nos dé más hambre y sed de Él y de Su Palabra y como dice el libro de los Hechos, que podamos escapar de esta generación maligna y perversa (Hechos 2:40) y si todavía hay alguien que no conozca a Cristo, el Apóstol Pedro dijo: arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados y para que vengan tiempos de refrigerio y reciban el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38, Hechos 3:19). Cristo en nosotros la esperanza de gloria que cambia el mundo (Colosenses 1:27). Aleluya.