La sabiduría clama en la calle

La sabiduría clama en la calle, en las plazas alza su voz; clama en las esquinas de las calles concurridas; a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos.

Proverbios 1:20-21 (LBLA)

Cambiador del Mundo: En todos los proverbios, el Espíritu Santo hace énfasis de la necesidad que todos tenemos de llenarnos de la sabiduría de Dios. El principio de la sabiduría es el temor al Señor y lo triste es que hay mucha gente que la desprecia porque su corazón está lleno de insensatez. La sabiduría de Dios clama en todo lugar y alza la voz para ser escuchada por todos aquellos que reconozcan que su vida sin Dios no vale nada. El propio Jesús nos manda a predicar el Evangelio hasta el último rincón de la tierra, para que muchas almas se salven y puedan pasar la eternidad en los cielos. Hay una exhortación continua en las Sagradas Escrituras para que dejemos de ser auto suficientes y también dejemos de pensar que nosotros vamos a resolver nuestros problemas con nuestro conocimiento, capacidad económica o sabiduría intelectual, pero en todas las Escrituras, Dios hace énfasis de que dependamos de El en nuestro despertar, caminar, hablar, trabajar, y aun cuando regresemos a nuestro hogar para tomar descanso. Porque todo nuestro día debe de estar acompañado de la fragancia de Cristo en nosotros y esto solamente lo va a reconocer una persona que no está buscando lo suyo, sino hacer la voluntad de Dios. Dios es el que da la sabiduría y de Su boca viene el conocimiento y aun la inteligencia, Él se la da a los rectos de corazón y además todo aquel que la reciba, vivirá guardado bajo la sombra del Altísimo (Proverbios 2:6-7, Salmos 91). Así que el día de hoy revisemos nuestro corazón y reconozcamos delante de Dios la gran necesidad que tenemos de que Su Palabra more en nuestro corazón, porque Cristo es nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria para cambiar al mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

Derramaré mi espíritu sobre vosotros

¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores se deleitarán en hacer burla, y los necios aborrecerán el conocimiento? Volveos a mi reprensión: he aquí, derramaré mi espíritu sobre vosotros, os haré conocer mis palabras.

Proverbios 1:22-23 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Dios desea un pueblo cristiano que deje la simpleza y que camine con temor reverente, santo y puro porque es la única manera de evitar que se nos acerquen burladores e insensatos que siempre están atacando nuestra fe y nuestro íntimo caminar con Dios. En este proverbio el Señor nos exhorta a regresar a Su reprensión, y esto solamente sucederá cuando pasamos tiempo leyendo Su Palabra y tomando todo el mensaje en nuestro corazón, para no dejarlo solamente en nuestra mente, porque es en ese momento que el Señor derrama Su Espíritu sobre nosotros y nos da la revelación de Sus Palabras, por eso la importancia de estar meditado en las Escrituras de día y de noche (Salmos 1:1-3). Cuando Cristo entra a un corazón manso y humilde que tiene hambre y sed de conocerle y de caminar con El, a partir de ese instante, se empieza a derramar la gloria de Dios en esa vida y por supuesto que un cristiano verdadero no estará buscando beneficiarse de Dios y exigiéndole milagros y señales como hacían los fariseos en esa época, sino que solamente buscará poner al Señor en el primer lugar de su vida y amarlo con todo su corazón. No hay duda que cuando una persona vive para Dios, es porque ha dejado que Dios viva en él, y como dijo el Apóstol Pablo también declara: ya no vivo yo, más Cristo vive en mí, y lo que ahora vivo lo hago en la fe del Hijo de Dios (Gálatas 2:20). Por lo tanto podemos refrescar nuestro amor a Dios, descansando en sus brazos a través de nuestra búsqueda incondicional de Su presencia. Cristo en nosotros la esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

He extendido mi mano y nadie ha hecho caso

Porque he llamado y habéis rehusado oír, he extendido mi mano y nadie ha hecho caso; habéis desatendido todo consejo mío, y no habéis deseado mi reprensión; también yo me reiré de vuestra calamidad, me burlaré cuando sobrevenga lo que teméis.

Proverbios 1:24-26 (LBLA)

Cambiador de Mundo: Aun muchos cristianos nunca han entendido esta advertencia que Dios le hace a todos aquellos que escoge para rendirse a Él, porque estas Escrituras son una espada de doble filo que cortan traspasan y rompen aun las coyunturas de nuestra vida, tal como está escrito en Hebreos 4:12. Pero si nosotros escudriñamos este proverbio, Dios nos está invitando a volver a Él y escuchar Su reprensión para que El derrame Su Espíritu sobre nosotros y para que entonces podamos saber y comprender Sus Palabras. Pero si nos llama y no queremos oír y extiende Su mano y no nos agarramos de Él, ni escapamos del peligro en el que estamos con Su ayuda, entonces es obvio que nos alcanzará el pecado y la destrucción, y no es por causa de Dios sino el fruto de querer ignorar la salvación que nos está ofreciendo. Caminar con Cristo, no es una actitud o una acción de palabra, sino que es empezar una relación personal e íntima con El, donde cada día Él nos va perfeccionando, nos va llevando por el camino angosto después de habernos pasado por la puerta estrecha. En pocas palabras después de haber muerto al Yo, que vivió para este mundo y que ahora empieza a vivir en el Espíritu porque así caminan los verdaderos hijos de Dios. Pidámosle hoy a Jesús que en verdad abra nuestros ojos espirituales, y destape nuestros oídos, porque necesitamos saber que nosotros no vamos a impresionar a Dios con lo que hacemos, sino que tenemos que presentarnos delante de la cruz de Cristo, arrepentirnos, pedir perdón por todos nuestros pecados, tomar esa cruz en nuestros hombros y seguirlo hasta el último día de nuestra vida aquí en la tierra (Lucas 9:23-27). Cristo en nosotros la esperanza de gloria que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27). Aleluya.

Alabad a Dios en su santuario

¡Aleluya! Alabad a Dios en su santuario; alabadle en su majestuoso firmamento. Alabadle por sus hechos poderosos; alabadle según la excelencia de su grandeza. Alabadle con sonido de trompeta; alabadle con arpa y lira.

Salmos 150:1-3 (LBLA)

Cambiador del Mundo: La fiesta de alabanza de la que el Señor nos habla en estos versículos, tiene que ser fruto de corazones agradecidos que aman y han puesto a Dios por encima de todas las cosas. Nuestra alabanza y nuestra gratitud al Altísimo, tienen que ir de la mano y debemos también recordar que si no hay una gratitud legítima hacia Dios, será muy difícil que nuestros labios también puedan pronunciar una verdadera alabanza que brota del corazón. Los cristianos nacidos de nuevo, hemos reconocido que sin Cristo, nuestra vida fue una constante decadencia y que conforme pasaban los años, todas las cosas se salían más y más de control, y muchos tuvimos que llegar al fango y a una total destrucción, para levantar los ojos a los cielos, porque mientras tuvimos recursos y una vida social llena de apariencia, nunca se nos ocurrió clamarle a Dios, arrepentirnos de todos nuestros pecados e invitar a Jesús para que sea el Señor y Rey de nuestra vida (Salmos 121). Gracias a Dios por Jesús que nos rescató del pozo cenagoso y cambió nuestro lamento en baile y nos dio una nueva oportunidad en nuestra vida y que ahora en Cristo, podemos dar el testimonio de que somos nuevas criaturas y tenemos la promesa de una vida eterna en los cielos, poniendo ahora nuestro corazón en buscar primeramente las cosas de arriba y dejar de afanarnos por todo lo temporal y engañoso de este mundo (1 Samuel 2:8-10). Este caminar es una puerta estrecha y un camino angosto que demanda la llenura del Espíritu Santo en nosotros y como hijos de Dios, ahora nuestra confianza no está en lo que podamos hacer o dejar de hacer para el Señor, sino en lo que le permitamos a Dios poder hacer en nosotros, para que El cumpla Su propósito en nuestra vida (Mateo 7:13, 2 Corintios 3:4-6). Cristo en nosotros la esperanza de gloria y nuestra victoria que está cambiando el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

Todo lo que respira alabe al Señor

Alabadle con pandero y danza; alabadle con instrumentos de cuerda y flauta. Alabadle con címbalos sonoros; alabadle con címbalos resonantes. Todo lo que respira alabe al Señor. ¡Aleluya!

Salmos 150:4-6 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Estos son los últimos tres versículos de todo el libro de los Salmos, y es como un resumen donde se nos invita como hijos amados de Dios a alabarle con pandero y danza; con cuerdas y flautas, con címbalos resonantes, con címbalos de júbilo y que todo lo que respire alabe al Señor. Si queremos mantener una vida y tener intimidad espiritual con Dios, no se nos puede pasar ni un solo día alabar Su Nombre, reconocer Su grandeza, declarar Su poder y exaltando a Dios con nuestros labios, dándole gloria porque Él es bueno y para siempre es Su misericordia. Cada cristiano nacido de nuevo, pudiera escribir varios libros de su testimonio, de dónde estaba antes de Cristo, cuál fue la situación específica que le provocó entregarse a Él, y el giro de 180º que con toda seguridad ha dado su vida a partir de su conversión. Dios siempre contesta las oraciones de un corazón quebrantado, lo triste es que muchos de ellos es que después de la respuesta del Altísimo se apartan, y esto es por la sencilla razón de que salieron del mundo, pero no sacaron el mundo de su corazón y por eso al ver algún tipo de prosperidad y bendición, mantienen la inclinación y tentación de ir a derrochar su provisión otra vez al lugar de donde Dios los había sacado. Finalmente el Apóstol Pedro nos habló de esto, de no volver atrás, porque el postrer estado viene a ser peor que el primero y es una tristeza ver como familias y personas que fueron sanadas en su espíritu, flaquean sin ninguna necesidad. Recordemos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y Dios pone el querer como el hacer por Su buena voluntad. Por lo tanto alabemos a Dios, sabiendo que Cristo en nosotros será siempre nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (2 Pedro 2:20-22, Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

Para dar a los simples prudencia, y a los jóvenes conocimiento y discreción

Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel: para aprender sabiduría e instrucción, para discernir dichos profundos, para recibir instrucción en sabia conducta, justicia, juicio y equidad; para dar a los simples prudencia, y a los jóvenes conocimiento y discreción.

Proverbios 1:1-4 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Deleitarnos en los proverbios de Salomón hijo de David el Rey de Israel, es una bendición que está al alcance de todos aquellos que han nacido de nuevo en Cristo y que también son hijos de Dios. Los Proverbios nos darán un entendimiento de lo que Dios ha dispuesto para hoy y hasta la eternidad en todos aquellos que confiesan Su Nombre y que tienen hambre y sed de Su Palabra. Antes de ser verdaderos cristianos y leer la Biblia, no podíamos entender las promesas que están escritas en ella, y mucho menos pensar que podíamos tener este libro al alcance de nuestras manos las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Cuando leemos la Palabra de Dios, se derrama en nosotros Su sabiduría para caminar en Su justicia, juicio y entendimiento y aun la persona más simple y sin grandes conocimientos en lo natural, Dios le dará la oportunidad de madurar, instruirse, y disfrutar de todas las bendiciones que Dios ha prometido a los que le aman. El Apóstol Pablo en su primera carta a los Corintios aclaró que lo necio y despreciado de este mundo, fue lo que Dios escogió para enloquecer la sabiduría de los sabios, para avergonzar a los fuertes porque aun lo débil escogió Dios para que le sirvan y sean sus amados hijos. Porque Dios nos escogió estamos ahora en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios, sabiduría, justificación, santificación y redención, para que como está escrito: el que se gloría, gloríese en el Señor. A Dios le plació salvarnos por la locura de la predicación (1 Corintios 1:18-31). Por lo tanto, Cristo es nuestra única esperanza de gloria y con El en nosotros, vamos a cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27). Aleluya.

Solo su nombre es exaltado

Reyes de la tierra y todos los pueblos; príncipes y todos los jueces de la tierra; jóvenes y también doncellas; los ancianos junto con los niños. Alaben ellos el nombre del Señor, porque solo su nombre es exaltado; su gloria es sobre tierra y cielos.

Salmos 148: 11- 13 (NKJV) 

Cambiador del Mundo: La única esperanza que tienen las naciones es levantar la mirada a los cielos y clamar a Dios en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo y no importa su rango, pueden ser los reyes de la tierra, los príncipes, los jueces, los jóvenes, las doncellas, los ancianos, los niños, las mujeres y los hombres, todos ellos deben levantar en voz alta alabanza a nuestro Dios Todopoderoso. El pueblo cristiano sabe que los tiempos son malos, estamos viviendo ya el principio de dolores como nos enseña la Biblia, ejemplificando a una mujer que está a punto de dar a luz una nueva criatura, y por eso mismo no debemos perder el tiempo y debemos predicar el amor de Dios, de la esperanza que solo se encuentra en Cristo Jesús, de la gracia que Él nos otorga para ser salvos y de la misericordia que ha extendido hasta el último rincón de la tierra, a fin de que todos tengan la oportunidad de ser salvos (Mateo 24:8, Marcos 13:8 ). El nuevo pacto, se estableció con la sangre de Jesús la cual se derramó en la cruz del calvario y fue solamente porque Dios que amó al mundo y envió a Su Hijo Jesús a dar Su vida por los pecadores y para que todo aquel que en El crea no se pierda y tenga viva eterna (Juan 3:16). Todos los que ahora somos cristianos nacidos de nuevo, no debemos olvidarnos del amor, gracia y misericordia que Jesús tuvo por nosotros, y de cómo utilizó a personas comunes y corrientes para predicarnos en amor, y con mucha paciencia, porque así es como Jesús le hablaba a las multitudes y nunca lo hizo con arrogancia y prepotencia. Pidámosle hoy a Dios que Cristo en nosotros nos dirija a llevar a muchos a la cruz y que puedan confesar a Jesús como su Señor y Salvador y su única esperanza para ser salvos (Mateo 28:19-20, Colosenses 1:9-29). Vamos a cambiar el mundo. Aleluya.

Él ha exaltado el poder de su pueblo

Él ha exaltado el poder de su pueblo, alabanza para todos sus santos, para los hijos de Israel, pueblo a Él cercano. ¡Aleluya!

Salmos 148:14 (LBLA) 

Cambiador del Mundo: En todo este Salmo hemos sido exhortados a ser unos hijos de Dios llenos de alabanza a Su Nombre.

Nuestra gratitud tiene que estar acorde a nuestra alabanza porque todos los que hemos nacido de nuevo en Cristo Jesús, hemos recibido el milagro de una vida nueva llena de promesas, de fe, de amor, de gracia y de esperanza a la que antes no teníamos acceso, por cuanto sin Cristo caminamos totalmente ciegos espiritualmente hablando, y padeciendo día a día de diversas aflicciones por cuanto no conocíamos el Evangelio que son las buenas nuevas.
Todos nosotros que disfrutamos la herencia de un Padre Celestial somos como los que sueñan y nuestro llanto Dios lo convirtió en alegría, pues el Señor nos hizo salir de la cautividad y llenó nuestra boca de risa y de gozo, y ahora las naciones son testigo de las grandes cosas que el Todopoderoso ha hecho con nosotros.
Todos nosotros que hemos sembrado con lágrimas, tenemos la promesa que cegaremos con regocijo (Salmo 126).
No podemos mirar las circunstancias en las cuales el mundo ha escogido vivir, porque entonces dañaríamos nuestra fe y por consiguiente nuestras promesas y es por eso que nuestra mirada tenemos que ponerla en los cielos, porque de ahí vendrá nuestro socorro, puesto que Jesús es ahora nuestro guardador y por eso nuestros pies no caerán en el resbaladero, tampoco se dormirá el Señor que nos guarda, pues El es nuestro protector. No permitirá que nos fatigue el sol del día ni la luna de noche, Cristo nos guardará de todo mal, por amor a Su Nombre, en El tenemos seguridad en nuestras salidas y entradas desde ahora y para siempre.
Por lo tanto vivamos en una eterna gratitud a nuestro Señor, porque El es nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (Salmo 121, Colosenses 1:27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo

¡Aleluya! Cantad al Señor un cántico nuevo: su alabanza en la congregación de los santos.

Salmos 149:1 (LBLA)

Cambiador del Mundo: La Iglesia cristiana que camina conforme a la Biblia y ha decidido dejar atrás el mundo y su locura, alaba de día y de noche al Señor y esta acción de gratitud es porque puede reconocer que ahora en Cristo, todo aquel que se ha convertido es una nueva criatura y ha dejado atrás su pasado. El Apóstol Pablo en su carta a los Corintios, nos exhorta a que una vez que nos convirtamos a Dios, dejemos las actitudes de la carne y esto significa empezar a caminar en el espíritu, una obra que solo sucede si el Espíritu Santo vive en el corazón de un cristiano nacido de nuevo. También Pablo dijo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas.
Y todo esto proviene de Dios y es un regalo que El otorga a quienes nos hemos reconciliado con El por medio de Cristo y ahora por voluntad de El también, nosotros tenemos que practicar el ministerio de la reconciliación (2 Corintios 5:16-19).
El mundo necesita ver el testimonio de los cristianos llenos de gracia, amor, misericordia y esperanza, porque de alguna manera lo único que puede conquistar el corazón de un incrédulo es que después de predicarle el amor de Cristo, nuestra actitud también pueda darle al recién convertido la oportunidad de enamorarse del Señor y caminar siguiendo las huellas de Cristo (Romanos 8:19).
Por supuesto que también todas nuestras palabras como hijos de Dios, tienen que venir acompañadas de alabanza, gloria y honra a nuestro Creador, pues es la única oportunidad que tenemos para poder romper los corazones de piedra que normalmente viven en incredulidad tal como éramos nosotros antes de rendirnos a Jesús (Isaías 51:1).
Así que practiquemos un cristianismo real con la fragancia de Cristo y mostremos el camino a toda persona, que Cristo tiene los brazos extendidos para el cansado y trabajado que desee rendirse a El (Mateo 11:28-30). Cristo en nosotros la esperanza de gloria y la victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

Cantad al Señor con acción de gracias

Cantad al Señor con acción de gracias; cantad alabanzas con la lira a nuestro Dios, el que cubre de nubes los cielos, el que provee lluvia para la tierra, el que hace brotar la hierba en los montes.

Salmos 147:7-8 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Cantar, alabar, exaltar, glorificar a Dios, ese es el corazón de un hijo agradecido con Dios su Padre. Es tanto el amor de nuestro Creador por toda la humanidad, que dio a Su Hijo unigénito para que el que creyere en Él no se pierda, fuera salvo y disfrutara de vida eterna (Juan 3:16). El amor del que habla la Biblia en este versículo es ágape, que significa un amor incondicional por elección y por un acto de la inquebrantable voluntad de Dios, que además nos regala benevolencia que no se puede conquistar, y Su buena voluntad que trata de salvarnos y que además es invencible. El amor ágape nunca buscará lo suyo propio sino que busca el bien de los demás, porque ese es el corazón de Dios y por supuesto que ese amor, no es carnal ni necesita química, ni ser afines ni emociones. El mundo tiene el amor fileo que se basa en cuánto tú me puedes dar para ver si yo te doy, que se basa de sacar ventaja en una relación y de siempre salir beneficiados sin importar el corazón de la otra persona. Y eso es lo que el mundo está ofreciendo y por lo tanto hay una gran diferencia entre derramarnos con amor ágape o beneficiarnos del amor fileo, esta es una diferencia abismal. Por lo tanto andemos persuadidos de no caminar con el egoísmo del mundo sino buscando que muchas personas conozcan a Jesús y puedan ser perdonadas y salvadas para después disfrutar la vida eterna en los cielos. Caminemos sin egoísmo tal como Pablo exhortó a Timoteo su hijo amado. Vamos a cambiar el mundo porque Cristo está con nosotros y es nuestra esperanza de gloria. (2 Timoteo 3:1-5, Colosenses 1:27). Aleluya.