Escuchemos atentamente a Dios

Ahora pues, hijos, escuchadme, porque bienaventurados son los que guardan mis caminos. Escuchad la instrucción y sed sabios, y no la menospreciéis.
Proverbios 8:32-33 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Escuchar a Dios es orar, callar, leer y meditar en Su Palabra y eso convierte el corazón de una persona y la hace bienaventurada, ya que todo aquel que escucha la instrucción, será sabio, siempre y cuando no la menosprecie y deje que el Espíritu Santo obre en todo tiempo en su vida. Bienaventurados todos aquellos que escuchan a su Creador y que están velando a los pies de Jesús día a día, porque todo aquel que permite que la Palabra se haga vida en él, alcanzará el favor del Señor y por supuesto la vida eterna en los cielos. Pero si tristemente alguno peca contra Él y no se arrepiente así mismo se daña y perderá la vida eterna que Dios ofrece por gracia a los que le aman y se entregan a Cristo (Proverbios 8:34-36). En estos tiempos de tanta confusión que nos ha tocado vivir, debemos de estar claros en que nuestra mejor inversión es en el Reino de los Cielos, lo cual significa que seamos personas que en lugar de buscar prosperar solo económicamente, busquemos ganar almas para Dios y para Su Reino, multiplicando de esta manera nuestros talentos para que en el día que nos presentemos delante del tribunal de Cristo a dar cuenta de nuestra vida aquí en la tierra, podamos escuchar: bien hecho siervo fiel (2 Corintios 5:10, Mateo 25:14-30). Y obviamente esa persona obtendrá el regalo de la vida eterna porque supo multiplicar todo lo que Dios puso en sus manos incluyendo pelear por la salvación de otras vidas, porque ese es el verdadero tesoro que debemos acumular bajo nuestro nombre. El ser declarados verdaderos hijos de Dios que no escatimaron ni su propia vida, con tal de agradar a nuestro Padre Celestial. Solo Cristo en nosotros es nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por gracia nos está permitiendo cambiar el mundo para la gloria de Dios (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10,57). Aleluya.

Bienaventurado aquel que escucha a Dios

Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas día a día, aguardando en los postes de mi entrada. Porque el que me halla, halla la vida, y alcanza el favor del Señor. Pero el que peca contra mí, a sí mismo se daña; todos los que me odian, aman la muerte.
Proverbios 8:34-36 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Sin lugar a dudas el hombre o la mujer que escucha a Dios es bienaventurado, porque las puertas del cielo son abiertas para todos aquellos que ponen en primer lugar de sus vidas al Señor. Tal como leemos en estos versículos, hallar a Dios es hallar la vida y alcanzar Su favor, pero el que peca contra El, así mismo se daña y por supuesto hallará la muerte. Cuando Jesús vino a la tierra, no estaba pensando en sí mismo ni en sus comodidades, sino que Él puso Su vida por amor a nosotros y dejó toda Su gloria en los cielos, nació en un pesebre, en una familia humilde y todo lo hizo con el propósito de salvar a aquellos que crean en Su Nombre. Cuando nacemos en Cristo a una nueva vida, nos damos cuenta que el velo que teníamos en nuestros ojos y la sordera espiritual, no nos permitían entender el propósito para el cual fuimos creados, ni mucho menos que había una vida eterna para todos aquellos que se entregaran a Jesús, simplemente éramos ciegos espirituales. Pero el día que el Señor entró a nuestro corazón al igual que al Apóstol Pablo le sucedió, las escamas de nuestros ojos cayeron y pudimos ver la gloria de Dios que vino a rescatarnos y a salvarnos de nuestra antigua manera de vivir, que por supuesto estaba contaminada con el pecado ( 2 Corintios capítulo 4, Hechos capítulo 9). Es necesario que hoy clamemos a Dios para que nos de hambre y sed de Su Palabra, que doblemos nuestras rodillas en oración y que ayunemos para que también alcancemos todo el favor y propósito que Dios ha preparado para los que le aman. Cristo en nosotros la esperanza de gloria que por Su gracia nos permite cambiar el mundo y ganar almas para Cristo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10,57). Aleluya.

La instrucción de Dios mejor que el oro

Recibid mi instrucción y no la plata, y conocimiento antes que el oro escogido; porque mejor es la sabiduría que las joyas, y todas las cosas deseables no pueden compararse con ella.
Proverbios 8:10-11 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Solamente un cristiano nacido de nuevo que tenga en su corazón la vida resucitada de Cristo, puede caminar en esta fe y declarar que es mejor recibir la instrucción de Dios para su vida que la plata. Así también el conocimiento del Altísimo es mejor que buscar oro escogido. Porque es una bendición caminar en la sabiduría de Dios que llenarnos de joyas preciosas y aun de todas las cosas deseables de este mundo, que no tienen comparación con el regalo de Dios que es nuestra salvación y la vida eterna. Decirlo y escribirlo puede parecer muy sencillo, pero despertar cada día y vivirlo, eso requerirá tener una íntima relación con nuestro Señor Jesucristo, sabiendo que todo lo que El promete a través de Su Palabra, la Santa Biblia, Él la cumplirá en Su tiempo y no en el de nosotros. Por supuesto que el mundo no descansará y seguirá tentándonos para que hagamos a un lado a Dios y Sus promesas y nos afanemos en las riquezas temporales que se nos ofrecen día a día, pero que ninguna de ellas tiene el mismo valor que las que ofrece Dios. Aun tener un ministerio por más humilde que sea, será de mucha mayor gloria que toda la riqueza que el mundo nos pueda ofrecer, porque servir a Dios y humillarnos delante de Su trono, tendrá gran recompensa en la eternidad. Busquemos primeramente el Reino de Dios y Su justicia, deleitémonos en Su Palabra, oremos y clamemos a Su Nombre, y pidámosle que Cristo en nosotros, sea nuestra única esperanza de gloria y nuestra victoria que nos ha dado la gracia para hacer discípulos por todas las naciones, y de esta manera cambiar el mundo para que muchas almas sean salvas y gocen de vida eterna. (Mateo 6:33, Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57, Mateo 28:19-20). Aleluya.

De Dios es el consejo y la prudencia

Mío es el consejo y la prudencia, yo soy la inteligencia, el poder es mío. Por mí reinan los reyes, y los gobernantes decretan justicia. Por mí gobiernan los príncipes y los nobles, todos los que juzgan con justicia.
Proverbios 8:14-16 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Solo un cristiano nacido de nuevo, que lee la Biblia y mantiene una relación personal con Jesús, puede entender que de Dios es el consejo y la prudencia, el poder, la inteligencia y que Él pone y quita reyes para que gobiernen la tierra y, por lo tanto, no hay cosa alguna que esté sucediendo al día de hoy que nuestro Dios Todopoderoso no tenga el control (Romanos 6:1-14). Antes de venir a Cristo estábamos totalmente ciegos y sordos espirituales y, por lo tanto, aunque la gente nos hablara de toda esta situación espiritual, nosotros no entendíamos porque para nosotros todo tenía que hacerse en nuestra propia fuerza, y cuando estábamos inundados de problemas, recurríamos al consejo de este mundo y aun a gente que estaba viviendo peor que nosotros para preguntarle qué hacer con todos los problemas que estábamos enfrentado. Gracias a Dios por el día que nos entregamos a Cristo y nos arrepentimos de todos nuestros pecados, porque de ahí en adelante, todo en nuestra vida empezó a cambiar. Nuestra familia, relaciones con amistades, estudios, negocios, pero sobre todo nuestra paz y gozo que empezamos a disfrutar, a partir del momento que decidimos descansar en Jesús. Vengan a Mi todos los que están cargados y trabajados, Yo los haré descansar (Mateo 11:28-30). Estas palabras las habló nuestro Señor Jesucristo para que todo aquel que tenga oídos, escuche y aproveche esta invitación que le cambiará su vida para siempre. Muchos de nosotros somos un testimonio vivo de este milagro, por lo que no debemos de perder el tiempo sino testificar para ganar muchas almas para el Reino de los Cielos. Que la gracia de Dios siempre nos acompañe y que Cristo sea en nosotros nuestra esperanza de gloria y la victoria que nos permitirá cambiar el mundo (1 Corintios 15:10, 57, Colosenses 1:26-27). Aleluya.

Dios ama a los que le aman y le buscan

Amo a los que me aman, y los que me buscan con diligencia me hallarán. Conmigo están las riquezas y el honor, la fortuna duradera y la justicia.
Proverbios 8:17-18 (LBLA)

Cambiador del Mundo: ¿Dios nos dice que El ama a los que le aman? Eso no es lo que hemos oído, pues según el mundo se nos enseña que Dios siempre es amor y no importa si estamos totalmente descarriados y en contra de Dios, el engaño es pensar que Dios de todas maneras nos va a salvar y nos vamos a ir al cielo con El sin habernos arrepentido, haberle confesado nuestro pecado, y sin haberle dado entrada en nuestro corazón. Esta es la más siniestra mentira de este mundo y de su príncipe de las tinieblas que lo gobierna (2 Corintios 4:1-6). Pero lo que enseña la Biblia es lo que estamos leyendo en los versículos del día de hoy, que Dios ama a los que le aman, y los que le buscan con diligencia lo hallarán. Y eso significa poner al Señor en el primer lugar de nuestras vidas y que a pesar que nosotros tenemos una naturaleza adánica y pecadora, decidimos un día venir a El arrepentidos a pedirle que Él nos salvara y nos rescatara de nuestra vana manera de vivir. Ya como cristianos nacidos de nuevo, también hemos aprendido que las riquezas y el honor, la fortuna duradera y la justicia, también están en las manos de Dios y Él se las da a quienes Él quiere. Por eso es importante leer la Biblia y pedirle al Espíritu Santo que Él nos de revelación para que el propósito eterno de Dios se cumpla en nosotros y no es que podamos ser perfectos en cuanto a hacer o no hacer cosas, pero si podemos ser íntegros y entregarle a Dios todas las áreas de nuestra vida en las que no podemos por nosotros mismos hacer las cosas bien y Él lo hará en nosotros, porque eso es lo que dice Su Palabra (Efesios capítulos 1 y 2). Cristo en nosotros la esperanza de gloria por Su amor y gracia que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

Advertencia de Dios

Hijo mío, si has salido fiador por tu prójimo, si has dado promesa a un extraño, si te has enredado con las palabras de tu boca, si con las palabras de tu boca has sido atrapado, haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo: ve, humíllate e importuna a tu prójimo; no des sueño a tus ojos ni adormecimiento a tus párpados.
Proverbios 6:1-4 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Dios nos habla claramente en estos versículos de la Biblia, que no salgamos de fiador por nuestro prójimo ni tampoco nos comprometamos con un extraño, ni aun nos enredemos de palabra, porque corremos el riesgo de caer atrapados en circunstancias y deudas que nosotros no debemos ni tenemos por qué pagar. Estas enseñanzas que nos pueden quitar el sueño, el Señor habla aquí en la Biblia, que corramos a humillarnos e importunemos a nuestro prójimo, ni aun durmamos hasta no librarnos de ese compromiso que firmamos. Es tanta la insistencia en este consejo de Dios, que uno tiene que librarse como una gacela lo hace de la mano del cazador y como un ave se libera de caer presa (Proverbios 6:5). Este mundo vive lleno de deudas por tantas necesidades que él mismo genera para que nadie esté satisfecho con lo que tiene, y siempre vivamos adeudados quizá con muchas de las cosas que no necesitamos, pero que provocan satisfacción y tal vez hasta orgullo. Sobre todo cuando se tratan de bienes que se pueden mostrar a simple vista y que dan cierta posición entre la sociedad de mostrar una falsa prosperidad, pero que tristemente no es nuestra sino de aquel a quien le debemos. Así que, vivamos agradecidos y con contentamiento de lo que Dios nos da cada día y librémonos de las deudas innecesarias peor aún si solamente aparecemos de avales o codeudores con otra persona que es la que realmente tiene el bien que se pidió a crédito (Mateo 6:19-34. Cristo en nosotros la esperanza de gloria y nuestra victoria que además nos da Su gracia para cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

Diligencia en lugar de pereza

Ve, mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos, y sé sabio. La cual sin tener jefe, ni oficial ni señor, prepara en el verano su alimento, y recoge en la cosecha su sustento. Proverbios 6:6-8 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Antes de conocer a Jesús, la vida se trataba de alcanzar en nuestra propia fuerza tesoros y victorias que nos permitieran disfrutar el momento, inclusive planeábamos metas de largo plazo para vacacionar, comprar, vender e inclusive el retiro. Pero en nada de esto le dábamos parte a Dios ni teníamos en Biblia nuestro manual de vida y la instrucción eterna, y es por eso que muchos de nosotros antes de Cristo solo anduvimos dando vueltas en el desierto de este mundo. En estos versículos el Señor señala a la hormiga como un ejemplo de trabajo y perseverancia y de que no necesita un jefe que la tenga que estar presionando para que haga durante el día sus labores, sino que además prepara en el verano su alimento y su cosecha que necesitará en el invierno, una época en la que no podrá salir a trabajar. Esta enseñanza podemos llevarla también a nuestra vida cotidiana y revisarnos en cuanto a nuestra diligencia para trabajar para tener planes con Cristo conforme a Su Palabra. Lo cual significa dedicarle tiempo a Dios para escuchar Su voz y nos pueda dirigir día a día en todo lo que haremos o dejaremos de hacer, lo que invertiremos o guardaremos, lo que desarrollaremos o esperaremos, pero a una cosa debemos prestarle atención y es siempre escuchar Su voz. Esta vida no se trata de éxitos económicos pero si se trata de tener mayordomía y ser sabios con la provisión del Señor y una de las mejores inversiones que podemos hacer es poner nuestras riquezas al servicio del evangelismo para ganar almas para el Reino de los Cielos. Que la gracia de Dios que tenemos cuando Cristo vive en nosotros y es nuestra esperanza de gloria, nos permita poner estas palabras en nuestro corazón para nunca olvidarnos de que Él nos mandó a hacer discípulos a todas las naciones (1 Corintios 15:10, Colosenses 1:26-27, Mateo 28:19-20). Hagámoslo entonces. Aleluya.

Levántate y anda

¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de dormir, un poco de dormitar, un poco de cruzar las manos para descansar, y vendrá como vagabundo tu pobreza, y tu necesidad como un hombre armado.
Proverbios 6:9-11 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Enfoquémonos hoy en la pereza espiritual que domina a la persona que no conoce a Jesús y por lo tanto no tiene una visión eterna de cuál es el propósito para el cual vive, y se dedica a pasar su existencia subsistiendo e inventando fórmulas de mucho éxito con poco esfuerzo y toda clase de estrategias que ofrece este mundo a las que después de que se convirtieren se dan cuenta de que eran torpes y hasta ridículas. Porque cuando nacemos de nuevo en Cristo, y nuestra vida gira 180º, nos percatamos de que nada de lo que antes hacíamos nos podía dar la paz, descanso y bendiciones que ahora disfrutamos en los brazos del Señor. La verdadera prosperidad no se trata ni siquiera de economía, sino de estar caminando por el camino angosto que nos lleva de vuelta a los cielos a la casa Celestial de nuestro Padre y por supuesto cuando partamos de esta vida, nada nos llevaremos. Entonces el mayor desafío para cualquier persona es hoy levantarse, tomar su cruz y seguir a Jesús, negándose a sí mismo, y rindiendo su vida y sus planes al propósito eterno de nuestro Creador (Lucas 9:23-26). Nunca es tarde para despertar de nuestra pereza espiritual y comenzar a caminar de regreso a Dios, porque la gracia, el amor, la misericordia y el Espíritu Santo serán dados a todos aquellos que clamen a Dios por un nuevo caminar conforme a la Palabra. Podrán venir pruebas, desafíos, tristezas, pero debemos de saber que Dios peleará con y por nosotros nuestras batallas y nuestra victoria está asegurada porque es la vida misma de Cristo reinando en nuestro corazón. Cristo en nosotros la esperanza de gloria que nos da la victoria para cambiar el mundo y hacer discípulos para el Reino de los Cielos. (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, Mateo 28:19-20). Aleluya.

Oye, hijo mío, recibe mis palabras

Oye, hijo mío, recibe mis palabras, y muchos serán los años de tu vida. Por el camino de la sabiduría te he conducido, por sendas de rectitud te he guiado.
Proverbios 4:10-11 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Nuestro corazón tiene que estar lleno de gozo porque Dios mismo nos ha reconocido como hijos Suyos, por cuanto hemos creído en Jesús y hemos recibido Su Espíritu Santo y estos dos regalos permiten que recibamos Sus palabras, las abracemos en nuestra vida porque eso producirá largura de días. Dios desde el principio ha querido conducirnos por medio de Su sabiduría, por sendas de rectitud y sin embargo en el huerto el hombre y su mujer rechazaron este regalo, pero ahora nosotros los cristianos verdaderos que dependen totalmente de Jesús, hemos vuelto a recibir ese regalo porque Cristo mismo es el camino, la verdad y la vida que nos lleva de regreso a Dios Padre (Juan 14:6). El Apóstol Pedro habló de que cuando el Señor nos llama, Él quiere que consagremos nuestra vida y por lo tanto el enseña que el tiempo que nos quede en este mundo, que no vivamos con las mismas pasiones humanas que teníamos antes de Cristo, sino para hacer la voluntad de Dios. Basta ya el tiempo pasado para haber hecho lo que nos agradaba cuando no conocíamos a Dios, recordando que habíamos caminado en pecados, incluyendo idolatría que con toda seguridad nos llevarían a una muerte eterna. Y por eso ahora muchos se sorprenden de que ya no corramos con ellos en el mismo desenfreno y hasta nos ofenden porque nosotros nos hemos entregado a Dios, pero también ellos darán cuenta al Todopoderoso el día que se presenten ante el Tribunal de Cristo (1 Pedro 4:1-6, 2 Corintios 5:10). Así que, pidámosle hoy a Dios que Su gracia, amor y misericordia, sigan juntamente con Su Espíritu Santo en nosotros, para que nunca nos apartemos de Su camino. Cristo en nosotros siga siendo nuestra esperanza de gloria, nuestra victoria que por medio de la gracia dada por Dios, nos permitan ir a todas la naciones a predicar el Evangelio para cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 15:57, Mateo 28:19-20). Aleluya.

Tus pasos no serán obstruidos, y si corres, no tropezarás

Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos, y si corres, no tropezarás. Aférrate a la instrucción, no la sueltes; guárdala, porque ella es tu vida.

Proverbios 4:12-13 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Gracias damos a Dios por Su gran amor que nos rescató de las profundidades de la muerte y del pecado, cuando menos esperanza teníamos y aun a muchos de nosotros el mundo al que servíamos nos había dado la espalda después de destruirnos. Pero llegó el día cuando decidimos abrirle la puerta a Jesús para que entrara a nuestro corazón y ese día que nacimos de nuevo, sigue siendo hasta hoy una experiencia inolvidable donde se derramaron muchas lágrimas si en verdad ese día tuvimos un encuentro personal con nuestro Señor Jesucristo. Dios es un Padre tierno y misericordioso y nunca actuará como un tirano que nos quiera imponer Su perdón, salvación y santidad si uno no la desea porque seguir a Jesús es voluntario como el Evangelio de Lucas lo señala, tal como Jesús dijo: si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz y sígame (Lucas 9:23). En esta escritura podemos leer que tampoco Jesús obligaba a la gente a seguirle ni mucho menos les imponía Su fe para que tuvieran que obedecerle, porque nunca ha sido ese el corazón de Dios ni tampoco el de Su Hijo Amado. Aun en el Antiguo Testamento, Adán y Eva tuvieron la oportunidad de escoger qué comer y escogieron mal, porque comieron del único árbol prohibido, resaltando la maldad que hay en nuestro corazón como sucedió en el huerto. En Deuteronomio 30:19-20 también Dios le da a Israel la oportunidad de escoger, el camino de vida o el de muerte, el de bendición o el de maldición, los exhorta a escoger la vida para que pudieran ellos vivir junto con su descendencia, amando a Dios y escuchando Su voz y caminando cerca de Él, porque eso les traería vida y largura de sus días. Así que hoy también nosotros escojamos vivir junto con nuestra descendencia porque ahora Cristo en nosotros es nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que nos fue dada por la gracia de Dios para que vayamos a cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57, 1 Corintios 15:10). Aleluya.