Todo lo que respira alabe al Señor

Alabadle con pandero y danza; alabadle con instrumentos de cuerda y flauta. Alabadle con címbalos sonoros; alabadle con címbalos resonantes. Todo lo que respira alabe al Señor. ¡Aleluya!

Salmos 150:4-6 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Estos son los últimos tres versículos de todo el libro de los Salmos, y es como un resumen donde se nos invita como hijos amados de Dios a alabarle con pandero y danza; con cuerdas y flautas, con címbalos resonantes, con címbalos de júbilo y que todo lo que respire alabe al Señor. Si queremos mantener una vida y tener intimidad espiritual con Dios, no se nos puede pasar ni un solo día alabar Su Nombre, reconocer Su grandeza, declarar Su poder y exaltando a Dios con nuestros labios, dándole gloria porque Él es bueno y para siempre es Su misericordia. Cada cristiano nacido de nuevo, pudiera escribir varios libros de su testimonio, de dónde estaba antes de Cristo, cuál fue la situación específica que le provocó entregarse a Él, y el giro de 180º que con toda seguridad ha dado su vida a partir de su conversión. Dios siempre contesta las oraciones de un corazón quebrantado, lo triste es que muchos de ellos es que después de la respuesta del Altísimo se apartan, y esto es por la sencilla razón de que salieron del mundo, pero no sacaron el mundo de su corazón y por eso al ver algún tipo de prosperidad y bendición, mantienen la inclinación y tentación de ir a derrochar su provisión otra vez al lugar de donde Dios los había sacado. Finalmente el Apóstol Pedro nos habló de esto, de no volver atrás, porque el postrer estado viene a ser peor que el primero y es una tristeza ver como familias y personas que fueron sanadas en su espíritu, flaquean sin ninguna necesidad. Recordemos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y Dios pone el querer como el hacer por Su buena voluntad. Por lo tanto alabemos a Dios, sabiendo que Cristo en nosotros será siempre nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (2 Pedro 2:20-22, Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

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