Cantad al Señor un cántico nuevo

¡Aleluya! Cantad al Señor un cántico nuevo: su alabanza en la congregación de los santos.

Salmos 149:1 (LBLA)

Cambiador del Mundo: La Iglesia cristiana que camina conforme a la Biblia y ha decidido dejar atrás el mundo y su locura, alaba de día y de noche al Señor y esta acción de gratitud es porque puede reconocer que ahora en Cristo, todo aquel que se ha convertido es una nueva criatura y ha dejado atrás su pasado. El Apóstol Pablo en su carta a los Corintios, nos exhorta a que una vez que nos convirtamos a Dios, dejemos las actitudes de la carne y esto significa empezar a caminar en el espíritu, una obra que solo sucede si el Espíritu Santo vive en el corazón de un cristiano nacido de nuevo. También Pablo dijo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas.
Y todo esto proviene de Dios y es un regalo que El otorga a quienes nos hemos reconciliado con El por medio de Cristo y ahora por voluntad de El también, nosotros tenemos que practicar el ministerio de la reconciliación (2 Corintios 5:16-19).
El mundo necesita ver el testimonio de los cristianos llenos de gracia, amor, misericordia y esperanza, porque de alguna manera lo único que puede conquistar el corazón de un incrédulo es que después de predicarle el amor de Cristo, nuestra actitud también pueda darle al recién convertido la oportunidad de enamorarse del Señor y caminar siguiendo las huellas de Cristo (Romanos 8:19).
Por supuesto que también todas nuestras palabras como hijos de Dios, tienen que venir acompañadas de alabanza, gloria y honra a nuestro Creador, pues es la única oportunidad que tenemos para poder romper los corazones de piedra que normalmente viven en incredulidad tal como éramos nosotros antes de rendirnos a Jesús (Isaías 51:1).
Así que practiquemos un cristianismo real con la fragancia de Cristo y mostremos el camino a toda persona, que Cristo tiene los brazos extendidos para el cansado y trabajado que desee rendirse a El (Mateo 11:28-30). Cristo en nosotros la esperanza de gloria y la victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

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