El Señor está cerca de todos los que le invocan

El Señor está cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan en verdad. Cumplirá el deseo de los que le temen, también escuchará su clamor y los salvará.

Salmos 145:18-19 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Dios está cercano a todos los que le buscan, a los que invocan Su Nombre y doblan sus rodillas en todo tiempo, a los que su confianza solamente está en su Salvador, de ellos Dios está muy cerca. No podemos ponerle tiempo o exigirle a Dios que conteste nuestras oraciones a nuestra manera, porque Él lo hará cuando lo crea conveniente, pero una cosa si es segura, todo aquel que tenga un temor reverente a Dios, recibirá respuesta de parte del Señor, no importa cuánto tiempo pase podemos estar descansando porque Él es fiel. En las historias importantes que están escritas en la Biblia, por ejemplo la de Abraham, él esperó muchos años para ver cumplida la promesa de tener un hijo y también su esposa Sara, siendo de edad muy avanzada pudo concebir a Isaac, el hijo de la promesa. Ambos caminaron por el desierto, pasaron pruebas y aflicciones, fueron confrontados muchas veces en diversas situaciones, pero finalmente recibieron todo lo que Dios les había prometido en cuanto a la descendencia y en cuanto a las multitudes que iban a salir de sus lomos. Dios cumplió todo lo que dijo en el principio de hacer de ellos una nación grande, bendecida, y engrandecer su nombre para que pudieran ser de bendición, bendecir a los que les bendijeren y aun maldecir a los que los maldijeren y ser benditos en ellos todas las familias de la tierra (Génesis capítulos 12 al 22). Dios no ha cambiado y sigue buscando personas fieles que tengan fe para esperar los tiempos y puedan ver moverse al Señor en su vida, mucho más en un tiempo como este donde hay tanta controversia y pareciera imposible que Dios aun siga en Su trono pero el sigue pacientemente ahí y permitiendo todo lo que está pasando porque es el principio de los dolores de parto que dice la Biblia (Mateo 24:8, Marcos 13:8). Así que solo Cristo seguirá siendo nuestra esperanza de gloria para poder vencer al mundo y llevar un remanente a los pies del Señor (Colosenses 1:26-27). Aleluya.

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