Oh Señor, inclina tus cielos y desciende

Oh Señor, inclina tus cielos y desciende; toca los montes para que humeen. Despide relámpagos y dispérsalos; lanza tus flechas y confúndelos.

Salmos 144:5-6 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Debemos entender que Dios siempre está atento al clamor de Sus siervos y aun puede abrir los cielos y hacer descender su poder y consumir toda la tierra, por la sencilla razón de que todo le pertenece a Él, lo creamos o no. De todas maneras a Él no le importa lo que el impío, el incrédulo o hasta aun ateo consumado pueda pensar de lo que Dios dice que se va a cumplir, Su Palabra la Santa Biblia. Desde Génesis hasta Apocalipsis podemos ver la rebelión del hombre en cada época, empezando desde el huerto con Adán, luego en la época de Noé cuando Dios tuvo que mandar un diluvio por la maldad en la que estaba el mundo; después en la época de la torre de Babel, donde finalmente confundió el idioma y separó a los pueblos para que no siguieran en su rebelión y maldad (Génesis capítulos del 6 al 11). Por toda la Biblia se nos muestra distintas épocas en donde por la rebelión de la humanidad atacan al pueblo de Dios y obviamente a la fe en El. Somos nosotros ahora los que nos hemos declarado cristianos nacidos de nuevo, los que tenemos la responsabilidad de predicar del amor de Cristo para que a los que Él quiera quitar el velo lo reciban como su Rey y Señor, entiendan que Él es el Hijo de Dios, que dio Su vida y Su sangre en una cruz para salvar de muerte eterna a toda la humanidad. También necesitarán creer que El resucitó de los muertos al tercer día, que es el Hijo de Dios, y que solo Él puede perdonar todos nuestros pecados. En pocas palabras, Cristo quiere salvar a todos, pero no obligará a nadie, lo más difícil Él ya lo hizo, que fue pagar el precio de todos los pecados que El no cometió, pero no impondrá Su voluntad en quienes lo rechazan (Romanos capítulos 3,4 y 5). Solo en Cristo hay salvación y Él es nuestra esperanza de gloria que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27). Aleluya.

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